El ministro de Defensa de Bolivia, Marcelo Salinas, renunció este martes tras más de un mes de protestas que piden la salida del presidente Rodrigo Paz, según confirmó una fuente del gobierno a la AFP.
Las manifestaciones, que incluyen a obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros, exigen medidas frente a la peor crisis económica del país en cuatro décadas. El gobierno ha considerado la posibilidad de declarar un estado de excepción para utilizar a los militares en el control de las protestas.
Una fuente del ministerio de Defensa, que prefirió permanecer en el anonimato, confirmó la renuncia de Salinas. Este hecho se produce en un contexto de creciente tensión social, donde cientos de manifestantes han exigido la renuncia del presidente en la capital política de Bolivia.
Desde principios de mayo, los grupos sociales han ignorado los llamados del gobierno a la negociación, intensificando sus demandas. «No sabe escuchar, no sabe entender al pueblo mayoritario (…) ¡Ahora es tarde para el diálogo!», expresó Edgar Condori, un líder de comerciantes que participó en la marcha.
Las protestas han sido marcadas por bloqueos de carreteras y una creciente frustración entre los ciudadanos. Una pancarta que decía «¡Que renuncie el pollo!» hacía referencia al apodo del mandatario, que lleva seis meses en el poder.
El fin de semana, la Central Obrera Boliviana (COB), el principal sindicato del país, discutió si continuar o no las negociaciones con el gobierno, lo que refleja la división interna sobre cómo proceder ante la crisis actual.
La situación en Bolivia sigue siendo tensa, con un clima de incertidumbre que no muestra signos de mejora. La renuncia de Salinas podría ser un indicativo de la presión que enfrenta el gobierno ante las demandas sociales.
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