Con motivo del tricentenario de ‘Los viajes de Gulliver’, la obra del escritor irlandés Jonathan Swift, Irlanda está celebrando con diversos festivales y exposiciones. Publicada hace tres siglos, esta sátira continúa siendo relevante por su crítica a la vanidad humana, la corrupción y el fanatismo religioso. Aunque a menudo se asocia con la literatura infantil, la obra es en realidad una crítica profunda a la sociedad de su tiempo.
Brendan Twomey, doctor en literatura por el Trinity College de Dublín, señala que la novela fue un «bestseller» desde su lanzamiento. En la biblioteca de esta prestigiosa universidad se encuentra un busto de Swift, un punto clave en el recorrido que explora su legado en la capital irlandesa. Este año, Dublín está repleto de actividades para conmemorar la obra, incluyendo festivales y exposiciones.
La Biblioteca Nacional de Irlanda, cercana al Trinity, alberga una colección de cartas, escritos y primeras ediciones de ‘Los viajes de Gulliver’, destacando su primera traducción al francés, realizada solo un año después de su publicación. Swift, quien escribió la novela para «irritar al mundo», enfrentó censura en sus primeras ediciones debido a su crítica al poder establecido.
La obra de Swift no fue publicada en su totalidad hasta nueve años después de su concepción, reflejando su compromiso con la crítica social y política. Además de ser un clérigo, Swift fue un autor que utilizó seudónimos para abordar temas como la opresión británica en Irlanda y la hipocresía religiosa.
El escritor está enterrado en la catedral de San Patricio, donde una placa marca su tumba, cercana a la Marsh’s Library, un lugar clave en la vida literaria de Dublín en el siglo XVIII. Esta biblioteca también exhibe primeras ediciones de ‘Los viajes de Gulliver’ y organiza la exposición ‘Gulliver 300’ hasta septiembre.
Cada noviembre, el Swift Festival atrae a seguidores de la obra de Swift, conocidos como ‘swiftians’. Además, el recorrido por el antiguo Dublín incluye el lugar de nacimiento de Swift en Hoey’s Court y las placas de terracota llamadas Platos de Gulliver, instaladas en un complejo de viviendas públicas en 1996.
La novela de Swift es considerada una crítica poderosa de los imperios y su tratamiento hacia los seres humanos. Según Loic Wright, académico y estudioso de Swift, la obra sigue siendo relevante en la actualidad, mostrando cómo los poderosos intentan manipular a Gulliver como «un arma de destrucción masiva».
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