El psiquiatra José López Mena advierte que la preocupación constante por el futuro puede tener efectos negativos en la salud emocional y física de las personas. Esta carga emocional se manifiesta en problemas como el insomnio, tensiones musculares y dificultades en las relaciones interpersonales.
López Mena explica que el cerebro humano está diseñado para anticipar amenazas, lo que es esencial para la supervivencia. Sin embargo, en la sociedad actual, este sistema de alerta puede permanecer hiperactivado debido a factores como el consumo constante de información digital y la exposición a noticias sobre riesgos e incertidumbres.
Cuando el cerebro procesa estos estímulos de manera continua, puede generar una preocupación persistente, incluso sin amenazas inmediatas. Para identificar si la preocupación se ha convertido en ansiedad, el especialista sugiere prestar atención a señales como cambios en el apetito y el tiempo necesario para completar tareas diarias.
El doctor López Mena señala que un estado de alerta constante puede impactar negativamente en el bienestar emocional y físico. La exposición repetida a pensamientos catastróficos puede dificultar la capacidad de disfrutar momentos de tranquilidad y felicidad.
Además, el estrés crónico puede tener repercusiones en la salud física, incluyendo problemas cardiovasculares y trastornos del estado de ánimo. La preocupación excesiva también puede interferir con la convivencia familiar y la toma de decisiones en el ámbito laboral.
El especialista destaca que el costo más alto de la ansiedad anticipatoria es el aislamiento afectivo y laboral, ya que la constante prevención de problemas puede impedir disfrutar de las experiencias cotidianas.
Ante la preocupación persistente, López Mena recomienda buscar ayuda profesional cuando los pensamientos se vuelven difíciles de controlar. Ir al psicólogo o psiquiatra debe considerarse un primer paso para proteger el bienestar, no un último recurso.
Finalmente, el psiquiatra enfatiza que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino una forma de priorizar la salud mental. “Pedir ayuda no te etiqueta, te libera”, concluyó.

