El vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin rechazó este lunes las acusaciones de Donald Trump, quien afirmó que las elecciones en Brasil fueron “fraudulentas”. Alckmin calificó estas declaraciones de “totalmente equivocadas” y reafirmó la importancia de la no interferencia en la política interna de otros países.
Durante una entrevista en la televisión Rede Vanguarda, Alckmin, quien fue reelegido el domingo en la fórmula liderada por Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su confianza en el sistema electoral brasileño. “Brasil es un ejemplo para el mundo, por la urna electrónica y por su seguridad jurídica. La democracia es así. Ganas las elecciones, pierdes las elecciones. Es el pueblo el que decide”, afirmó.
Reacciones de líderes brasileños
En apoyo a Alckmin, Edinho Silva, presidente del Partido de los Trabajadores (PT), calificó las afirmaciones de Trump como «graves» y «serias», indicando que ponen en riesgo la transparencia electoral. Silva acusó a Trump de intentar interferir en el proceso electoral brasileño “por medio de las grandes tecnológicas” y anunció una jornada de protestas para exigir el reconocimiento de la victoria de Lula.
Trump, por su parte, reiteró su opinión sobre las elecciones en Brasil, describiéndolas como «muy corruptas» y con una «imagen muy mala». A pesar de sus críticas, aseguró que mantiene una buena relación con Lula.
En la segunda vuelta, Lula ganó con un 52 % de los votos, superando a Flávio Bolsonaro, quien obtuvo el 48 % tras haber ganado la primera vuelta. Desde entonces, Bolsonaro se ha negado a reconocer la victoria de Lula y ha anunciado su intención de solicitar la anulación de los comicios.
La controversia se intensificó luego de que un juez de la Corte Suprema, Cristiano Zanin, decidiera extender el horario de votación, lo que fue criticado por Bolsonaro. A pesar de no haber apoyado abiertamente a Flávio Bolsonaro, Trump ha mostrado gestos de respaldo hacia él, como recibirlo en el Despacho Oval en mayo.
Desde su regreso al poder, Trump ha incrementado la presión sobre el Gobierno brasileño, implementando altos aranceles y tomando medidas que Lula considera como injerencia en las elecciones del país.

