La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó el lunes que la producción de petróleo del país «no se ha perturbado en lo absoluto» tras los terremotos que sacudieron a la nación el 24 de junio. La producción petrolera, fundamental para la economía venezolana, se mantiene en 1,203 millones de barriles diarios, según Rodríguez.
La mayor parte de la producción se concentra en el oeste, en el lago de Maracaibo, y en el este, en el cinturón del Orinoco. Los terremotos, de magnitud 7.2 y 7.5, afectaron principalmente al estado de La Guaira y a la capital, Caracas, que se encuentra en la costa norte del país.
Rodríguez también destacó que se mantiene el plan de crecimiento de extracción para este año. A pesar de que Venezuela fue conocida como la «Venezuela Saudita», su producción ha caído drásticamente de los 3 millones de barriles diarios que producía hace dos décadas a un mínimo histórico de 350,000 barriles en 2020, debido a años de mala gestión y corrupción.
Antes de los terremotos, Rodríguez se reunió en el palacio presidencial de Miraflores con representantes de diversas petroleras trasnacionales que mostraron interés en invertir en la industria energética del país. A pesar de contar con las mayores reservas de petróleo del mundo, la exploración de nuevos yacimientos se ha paralizado durante casi una década.
Desde la llegada de Rodríguez al poder tras la captura de Nicolás Maduro en un operativo de Estados Unidos, el país ha estado bajo la presión de Washington. Los recientes sismos han dejado un saldo trágico de más de 4,500 muertos y cerca de 17,000 heridos.
En La Guaira, rescatistas y voluntarios continúan la búsqueda de cuerpos entre los escombros, mientras que más de 20,000 personas han sido desplazadas a campamentos. Se estima que el país necesitará alrededor de 25,000 viviendas para aquellos que han perdido sus hogares.
Rodríguez invitó al sector privado a participar en la construcción de estas viviendas, afirmando que se están realizando proyectos y estudios de suelos para atender la situación de los afectados. La respuesta a esta crisis habitacional será crucial para la recuperación de las comunidades devastadas.

