El juez Rodrigo Estigarribia dictó prisión preventiva para Miguel Vázquez y cinco directivos de Ueno Bank en Paraguay, mientras que dos mujeres procesadas cumplirán arresto domiciliario por tener hijos pequeños. La causa investiga un presunto esquema de operaciones crediticias irregulares, incluyendo préstamos sin garantías y transferencias millonarias entre empresas vinculadas.
La decisión del juez representa las primeras medidas cautelares en una investigación que involucra a 27 personas, incluidos directivos bancarios y empresarios. Los directivos deberán permanecer en un establecimiento penitenciario, mientras que las mujeres estarán bajo monitoreo electrónico en sus hogares.
Estigarribia también ordenó que los procesados no permanezcan en la misma celda y prohibió cualquier comunicación entre ellos. Esto se enmarca en un caso que ha llamado la atención por el presunto vaciamiento de Ueno Bank.
Detalles de la investigación
La imputación fiscal detalla un esquema financiero que habría comprometido los activos de Ueno Bank entre 2025 y 2026. Se alega que la dirección del banco autorizó préstamos y sobregiros a empresas vinculadas, a pesar de que algunas no cumplían con las condiciones financieras necesarias.
Las operaciones cuestionadas incluyen créditos a MOWI S.A., Grupo Hendy S.A. y Grupo M S.A., que eran consideradas vinculadas a Ueno Bank. En octubre de 2025, el banco solicitó que estas empresas dejaran de ser clasificadas como tales, sin la documentación requerida para justificar el cambio.
A pesar de la falta de autorización formal de la Superintendencia de Bancos, Ueno Bank continuó otorgando préstamos y habilitando sobregiros a estas empresas. La Fiscalía ha señalado que las condiciones de financiamiento eran cuestionables, incluyendo la falta de garantías adecuadas y montos desproporcionados en relación a la capacidad económica de las prestatarias.
Destino de los fondos
La investigación también se centra en el destino de los fondos otorgados. Se sostiene que parte de los recursos prestados a las empresas se transferían rápidamente a otras sociedades del mismo grupo económico, como ITTI S.A.E.C.A., REDISA y REDIPRO.
Estos fondos se habrían utilizado para saldar sobregiros y cubrir obligaciones financieras de otras empresas relacionadas. Por ejemplo, en el caso de Grupo M S.A., se identificaron transferencias de préstamos hacia ITTI, Red Digital S.A. y KAITEL S.A..
La Fiscalía también ha cuestionado la capacidad de pago real de las empresas beneficiarias, señalando que Grupo M tenía pasivos de G. 126.776 millones frente a un patrimonio neto de solo G. 5.327 millones, lo que indica un alto nivel de endeudamiento. Se sospecha que los créditos no financiaban actividades productivas, sino que sostenían compromisos financieros de otras sociedades del mismo entorno empresarial.

