La Comisión Europea condenó los actos violentos ocurridos durante las protestas en Francia el pasado fin de semana, calificándolos de «inaceptables», aunque defendió el derecho a manifestarse pacíficamente. El organismo también apoyó los esfuerzos de las autoridades francesas para garantizar la seguridad durante las movilizaciones.
El portavoz comunitario de Interior, Markus Lammert, enfatizó que no se debe confundir a quienes protestan pacíficamente con aquellos que incurren en actos de violencia. Lammert destacó que los incendios, saqueos y ataques a personas o edificios públicos son totalmente inaceptables.
Asimismo, subrayó que el derecho a la protesta pacífica es esencial en todos los países democráticos y debe ser protegido. Sin embargo, hizo hincapié en la importancia de distinguir entre manifestaciones legítimas y actos violentos.
Los disturbios del sábado en París y otras ciudades francesas incluyeron saqueos de comercios, ataques a edificios públicos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Esta situación ha generado preocupación en la comunidad internacional.
De acuerdo con el Ministerio de Justicia francés, un total de 2,331 personas fueron detenidas tras los incidentes, según la información proporcionada en el informe oficial. Este número refleja la magnitud de la violencia registrada durante las protestas.
La Comisión Europea reiteró su apoyo al derecho de manifestación, pero rechazó firmemente los ataques contra personas y propiedades. La situación en Francia continúa siendo monitoreada de cerca por las autoridades europeas.

