Donald Trump ha tomado un rol protagónico en la contienda electoral de Brasil, donde se prevé una segunda vuelta ajustada entre el presidente Lula, de 80 años, y el candidato derechista Flávio Bolsonaro, de 45 años. Su influencia se ha puesto de manifiesto tras reuniones con ambos candidatos y la reciente clasificación de grupos narcotraficantes brasileños como terroristas por parte de Estados Unidos.
Trump ha respaldado a candidatos de derecha en varios países latinoamericanos, pero en Brasil ha destacado su «excelente química» con Lula, quien busca la reelección. Tras recibir a Lula en Washington, Trump también se reunió con Bolsonaro, a quien elogió como un «joven inteligente que ama a su país».
Las tensiones entre Trump y Lula se remontan a 2025, cuando Estados Unidos impuso aranceles punitivos a Brasil. Sin embargo, tras un acercamiento, se retiraron algunos gravámenes, aunque recientemente se han propuesto nuevas tarifas a productos brasileños, lo que Lula atribuye al activismo de Bolsonaro en Washington.
El líder del Partido Liberal, Sóstenes Cavalcante, afirmó que Trump será un factor decisivo en la campaña, aunque advirtió sobre su alta reprobación entre los brasileños. Según analistas, Trump ha mostrado un intervencionismo partidario en varios países, lo que podría influir en las elecciones brasileñas.
Lula ha expresado su deseo de negociar directamente con Trump para evitar el incremento de aranceles, aunque enfrenta resistencia del Departamento de Estado. En este contexto, Lula ha criticado al secretario de Estado, Marco Rubio, a quien considera un «enemigo mortal» de América Latina.
Ambos líderes confirmaron su asistencia a la cumbre del G7 en Francia, programada entre el 15 y 17 de junio. Brasil espera que se produzca un encuentro entre Trump y Lula, aunque aún no hay confirmación oficial al respecto.
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