El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido extender el alto el fuego temporal con Irán tras una reunión de seguridad crucial.
Esta decisión se produce justo cuando la tregua estaba a punto de expirar.
El vicepresidente JD Vance esperaba viajar a Islamabad para iniciar nuevas conversaciones de paz, pero fue convocado de urgencia a la Casa Blanca.
Durante la reunión, Trump evaluó los próximos pasos a seguir en relación con Irán.
Días antes, Washington había enviado a Irán, a través de mediadores paquistaníes, una serie de condiciones que esperaba fueran aceptadas antes del viaje de Vance.
Sin embargo, la respuesta de Teherán fue el silencio.
Justificación de la prórroga
A pesar de que Trump había afirmado que no contemplaba extender la tregua, finalmente anunció una prórroga.
Esta decisión fue tomada tras consultar con su equipo de seguridad, que incluía al secretario de Estado, Marco Rubio, y al secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Trump justificó la extensión del alto el fuego tras recibir una petición de Pakistán, destacando su buena relación con el mariscal Asim Munir y el primer ministro Shehbaz Sharif.
La tregua se mantendrá hasta que Irán presente una propuesta unificada de acuerdo.
Según informes, la prórroga busca dar tiempo a Mojtaba Jameneí, hijo del líder supremo, para que se pronuncie sobre la dirección del país.
La situación se complica debido a la fractura del liderazgo iraní tras el asesinato de Alí Jameneí.
Desafíos en las negociaciones
A pesar de la tregua, las posiciones entre Estados Unidos e Irán siguen alejadas. Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, vital para el comercio de petróleo, mientras que Estados Unidos impone un bloqueo naval.
En el ámbito nuclear, Washington exige el fin del enriquecimiento de uranio, mientras que Teherán sostiene que su programa es pacífico.
Trump ha indicado que las conversaciones podrían reanudarse el viernes en Islamabad.
Las maletas de Vance están listas, pero el futuro de las negociaciones sigue siendo incierto.
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