El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el jueves que el Pentágono no transmitirá en vivo el fusilamiento de Nidal Malik Hasan, autor del tiroteo en Fort Hood, tras recibir críticas bipartidistas. La ejecución está programada para el 3 de diciembre y los familiares de las víctimas podrán presenciarla en persona si lo desean.
Trump argumentó que la transmisión pública podría haber servido como un elemento disuasorio, pero reconoció que muchas personas preferirían no ver la ejecución en directo. La decisión de no transmitirla se tomó después de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunciara inicialmente que sería pública, lo que generó una fuerte reacción en ambos partidos.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, confirmó que Trump y Hegseth discutieron la decisión de cancelar la transmisión antes del anuncio del presidente en redes sociales. La controversia sobre la ejecución ha llevado a varios líderes, incluidos republicanos como el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, a cuestionar la medida.
El vicepresidente JD Vance también expresó su desacuerdo, indicando que no vería la ejecución, y planteó dudas sobre cómo encajaría una ejecución pública con su fe cristiana. La Iglesia Católica ha criticado la decisión de transmitir la ejecución, considerándola una “promoción bárbara de una cultura de la muerte”.
Trump ha defendido el uso de un pelotón de fusilamiento para la ejecución, afirmando que no le importa el método, siempre que se lleve a cabo. Hasan, un psiquiatra del Ejército, perpetró el ataque en Fort Hood el 5 de noviembre de 2009, donde mató a 13 personas y dejó a más de 30 heridas.
Hasan, que quedó paralizado de la cintura para abajo tras ser herido por las fuerzas del orden, podría solicitar un aplazamiento de su ejecución, aunque su comportamiento durante el juicio sugiere que podría no hacerlo. La última ejecución militar en Estados Unidos mediante pelotón de fusilamiento ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial.

