Durante una conferencia de prensa en el Despacho Oval, Donald Trump advirtió que la estadidad de Puerto Rico podría ser un desastre político para Estados Unidos, con graves consecuencias institucionales y electorales. El mandatario señaló que la incorporación de Puerto Rico como estado, junto a Washington D. C., aumentaría significativamente los votos en el Colegio Electoral, favoreciendo a los demócratas.
Trump afirmó: “Si los demócratas tomaran el control del Congreso y del país, creo que este país estaría acabado”, mientras criticaba diversas propuestas legislativas de la oposición. Estas declaraciones se producen en el contexto del debate sobre la regla del ‘filibuster’ en el Senado estadounidense, que requiere 60 votos para avanzar en la aprobación de la mayoría de las leyes.
El presidente ha insistido en la necesidad de eliminar esta norma, aunque ha advertido que esto podría facilitar reformas promovidas por los demócratas, incluida la estadidad de Puerto Rico. Este tema ha sido recurrente en la política estadounidense desde 1898, cuando la isla se convirtió en un territorio no incorporado de Estados Unidos.
A pesar de ser ciudadanos estadounidenses, los residentes de Puerto Rico no tienen representación con voto en el Congreso ni participan en las elecciones presidenciales. Trump ha vinculado el debate sobre la estadidad con crisis legislativas recientes, como el cierre del Gobierno federal.
Reiteró que los cambios en las reglas del Senado podrían tener efectos políticos de largo alcance, lo que añade una capa de complejidad a la discusión sobre el futuro estatus de Puerto Rico dentro de la unión.
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