La crisis energética en Cuba ha llevado a un joven emprendedor a buscar soluciones innovadoras.
En medio de la escasez de combustibles, ha comenzado a instalar paneles solares en triciclos eléctricos, ofreciendo una alternativa sostenible a los vehículos de gasolina.
Yadán Pablo Espinosa, de 21 años, explica que su instalación permite que el panel suministre energía al motor del triciclo mientras se encuentra en movimiento.
Al detenerse, la energía acumulada carga la batería del vehículo.
La situación en Cuba se ha vuelto crítica, con gasolineras cerradas y una industria paralizada.
Las calles de La Habana, antes llenas de vehículos a motor, ahora ven un aumento en el uso de triciclos eléctricos.
Innovación en el transporte
Espinosa, junto a su familia y un amigo, ha instalado más de quince paneles solares en menos de un mes.
Estos paneles, que tienen una capacidad de entre 550 a 650 vatios, son fabricados junto con los soportes que los sostienen.
Los clientes están satisfechos con el servicio. Yoandis Castro, una clienta de 47 años, espera la instalación de su panel y comenta que esto le ayudará a mejorar el rendimiento de su triciclo, dedicado al transporte de mercancías.
Orlando Muñoz, de 62 años, también ha notado beneficios. Su triciclo eléctrico con panel solar le permite prolongar la duración de la batería mientras trabaja en el transporte de pasajeros.
Desafíos energéticos en la isla
A inicios de febrero, el presidente Miguel Díaz-Canel advirtió sobre un plan de «desabastecimiento agudo de combustible».
Esto ha resultado en una drástica reducción del transporte público y un impacto negativo en la movilidad local.
El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez, ha mencionado que se están promoviendo opciones de traslado en taxis y triciclos eléctricos, especialmente para pacientes de hemodiálisis.
A pesar de la llegada de crudo importado, la situación sigue siendo complicada. Cuba necesita alrededor de 100,000 barriles de crudo al día, pero actualmente solo obtiene unos 40,000 de su producción nacional.

