Cuba enfrenta un colapso sin precedentes en su transporte público debido a la escasez de combustible, que el Gobierno atribuye al bloqueo estadounidense a las importaciones. Esta situación ha dificultado el traslado de millones de personas en la isla.
El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, declaró que el sistema de transporte público atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Según Rodríguez, hay una notable disminución en los servicios, con una reducción del 90% en los servicios públicos urbanos, interurbanos y de corta distancia.
Desde finales de enero, cuando Estados Unidos impuso un bloqueo de facto a las importaciones de combustible, la isla ha enfrentado una grave escasez de energía y transporte. Washington sostiene que las sanciones buscan presionar a un Gobierno que considera ineficiente y corrupto, mientras que Cuba y las Naciones Unidas califican estas medidas de ilegales y violatorias de los derechos humanos.
El impacto de esta crisis es evidente en las terminales de autobuses y en los ferrocarriles. Rodríguez mencionó que antes había alrededor de 419 salidas de ómnibus nacionales hacia todas las provincias, pero actualmente solo hay poco más de 11 salidas diarias. De más de 100 rutas, solo 21 se pueden cubrir, lo que limita considerablemente la posibilidad de realizar servicios.
En cuanto a los trenes, antes había uno que se desplazaba a las provincias cada cuatro días, y ahora solo hay uno cada 16 días. Ante la falta de combustible, los cubanos han comenzado a recurrir a viajes compartidos, transporte privado y vehículos eléctricos.
El ministro informó que de los casi 1 millón de vehículos registrados en el país, aproximadamente 150,000 son eléctricos, una cifra que debería ser mayor. Las ventas de estos vehículos han aumentado significativamente, pasando del 3.5% de las ventas totales en 2025 al 40% hasta agosto de este año.
A pesar de este crecimiento, la transición hacia el uso de vehículos eléctricos enfrenta obstáculos. Durante una visita de la prensa, se observó que triciclos eléctricos operados por el Estado permanecían parados debido a la falta de electricidad para recargarlos.

