El ministro del Interior saliente de Colombia, Armando Benedetti, y su sucesor designado, Rodrigo Lara Restrepo, comenzaron este lunes el proceso de transición de esa cartera en una reunión cordial, a pesar de las tensiones entre el Gobierno del actual presidente, Gustavo Petro, y la futura administración de Abelardo de la Espriella.
Benedetti indicó que el objetivo es responder todas las dudas del equipo de Lara, que comenzará a formular requerimientos de información durante las mesas técnicas a partir de este martes. En el encuentro participaron viceministros, directores y funcionarios del Ministerio del Interior, así como el equipo designado por Lara.
El saliente ministro mencionó que tuvo una conversación «larga» con el futuro ministro y que revisaron la estructura del ministerio con parte del equipo entrante. Las mesas técnicas revisarán cada dependencia del ministerio y elaborarán actas e informes para la entrega de la cartera a la nueva administración.
Lara, al tomar la palabra, agradeció la disposición del equipo saliente y expresó su deseo de que la transición sea «muy armónica, muy cordial y, naturalmente, lo más productiva y eficiente posible».
La reunión incluyó a los viceministros Gabriel Rondón y Jaime Berdugo, la secretaria general Nancy Stella León, y la jefe de gabinete Mariana Gómez, entre otros funcionarios del Gobierno saliente. El equipo de Lara estuvo compuesto por Hitler Chaverra Ovalle, Carlos Eduardo Gechem Sarmiento, Hilda María Pardo y Jorge Ernesto Roa Roa.
La transición entre Petro y De la Espriella, quien asumirá el poder el próximo 7 de agosto, ha estado marcada por diferencias políticas, al punto de que el mandatario saliente y el presidente electo no se reunirán durante el proceso de traspaso del poder.
Este lunes, Petro reafirmó su rechazo al resultado de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 21 de junio, insistiendo en que De la Espriella «no ganó» y que no reconoce la legitimidad del futuro Gobierno. En un mensaje publicado en su cuenta de X, Petro denunció un supuesto fraude electoral sin aportar pruebas, alegando que la votación fue alterada para favorecer a De la Espriella, quien ganó las elecciones con 12,9 millones de votos frente a los 12,7 millones de su rival, el izquierdista Iván Cepeda.
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