La segunda generación del Tesla Roadster, conocida como Roadster 2, ha sorprendido al público al realizar una pirueta en el aire durante una reciente demostración, gracias a un sistema de propulsores de gas comprimido. La presentación tuvo lugar ante un escenario repleto de espectadores, quienes aplaudieron la hazaña, aunque también surgieron memes que cuestionan la viabilidad de tales maniobras en la vida real.
Elon Musk, CEO de Tesla, ha utilizado este espectáculo para afirmar que los autos voladores son una realidad, ignorando más de un siglo de intentos fallidos en este ámbito. Desde el Autoplane de Glenn Curtiss en 1917 hasta propuestas más recientes como el Moller Skycar y el Terrafugia Transition, la categoría de autos voladores ha enfrentado numerosas dificultades para despegar comercialmente.
Las razones detrás de la falta de viabilidad de los autos voladores son diversas, incluyendo logística, regulaciones, permisos, seguridad e infraestructura. Algunos vehículos requieren espacio para despegar y aterrizar, mientras que otros utilizan sistemas de despegue vertical. Además, la obtención de licencias de piloto y las certificaciones necesarias añaden más complejidad al asunto.
A pesar de esta realidad, Musk continúa promocionando el Roadster 2 como un vehículo volador, lo que genera dudas. Realizar piruetas en un entorno controlado no garantiza que un automóvil volador sea práctico y seguro para el uso diario.
El Roadster 2, que fue presentado por primera vez en 2017, ha vuelto a captar la atención con su espectacular demostración. Aunque cuenta con especificaciones impresionantes, no hay garantías de que se produzca y comercialice en los términos anunciados. También persisten interrogantes sobre cómo se abordarían los requisitos de seguridad y homologación para un vehículo equipado con propulsores.
La tecnología de propulsión por gas comprimido tiene aplicaciones en el ámbito aeroespacial, pero su integración en un automóvil plantea dudas sobre seguridad, autonomía y utilidad. Un prototipo que puede ejecutar maniobras impresionantes no necesariamente se traduce en una solución práctica de movilidad.
Finalmente, surge la pregunta de si realmente necesitamos un vehículo capaz de realizar piruetas en el aire. La utilidad de esta capacidad fuera de un entorno controlado es cuestionable, y si el Roadster 2 llegara a comercializarse, podría enfrentar un destino similar al de la Cybertruck, donde el entusiasmo inicial se convierte en frustración por su utilidad real.

