Tesla anunció que planea expandir su flota de robotaxis a millones de unidades en los próximos meses, con un impacto significativo en sus resultados a partir del segundo trimestre de 2027. Durante una conferencia con analistas, Elon Musk, CEO de la compañía, indicó que el servicio Robotaxi no tendrá un efecto notable en el actual trimestre, pero su relevancia aumentará considerablemente en la segunda mitad de 2027.
El responsable de conducción autónoma de Tesla, Ashok Elluswamy, mencionó que la empresa tiene un «camino claro» para lograr esta expansión, aunque no proporcionó detalles sobre el calendario o los mercados específicos para el despliegue. Tesla ha comenzado el servicio con su vehículo autónomo Cybercab en Austin, Texas, y planea iniciar operaciones en Dallas en noviembre, además de extender el servicio a otras ciudades antes de finalizar el año.
La compañía también espera incorporar vehículos particulares de sus clientes a la flota de Robotaxi alrededor del segundo trimestre de 2027, lo que requerirá adaptar su funcionamiento a las áreas de operación y los sistemas de gestión del servicio. Para el resto de 2026, Tesla tiene como objetivo ampliar el servicio para ofrecerlo las 24 horas, aumentar su uso en carreteras de mayor velocidad y operar en diversas condiciones climáticas.
Elluswamy reconoció que los principales desafíos para la expansión del servicio son tecnológicos, aunque estos podrían transformarse en obstáculos normativos para 2027. Además, Musk anticipó que las entregas del robot humanoide Optimus a empresas externas comenzarán a finales de 2027, con una producción inicial en la planta de Fremont, California.
La compañía busca alcanzar una capacidad de producción de un millón de robots anuales, aunque Musk advirtió que podría tardar al menos un año en lograr esa meta. Los primeros clientes de Optimus serán empresas industriales que necesiten robots para tareas peligrosas o repetitivas, antes de que estén disponibles para uso doméstico.
En cuanto al proyecto de fabricación de semiconductores Terafab en Austin, Musk indicó que se espera producir el primer chip de prueba en mayo o junio de 2027, con una producción a gran escala prevista para finales de 2028. Este proyecto requerirá inversiones significativas, que podrían superar los 100.000 millones de dólares a largo plazo.
Tesla también reafirmó su objetivo de alcanzar una producción de aproximadamente cinco millones de vehículos anuales para 2030, destacando que la demanda actual supera su capacidad productiva. El director financiero, Vaibhav Taneja, informó que la cartera de pedidos alcanzó su nivel más alto en cuatro años, con entregas limitadas por la capacidad de fabricación.
La compañía ha asegurado líneas de crédito por hasta 30.000 millones de dólares para respaldar futuras inversiones, aunque no planea utilizarlas en 2026. Musk confía en que el sistema de conducción asistida FSD obtenga las autorizaciones necesarias para su uso en Europa en los próximos meses, aunque la decisión final depende de las autoridades reguladoras.

