Las grandes empresas de telecomunicaciones en República Dominicana, que son pocas, complican las reclamaciones de sus clientes con actitudes cuestionables y condiciones desfavorables en la prestación de servicios. Esta situación se evidencia en casos donde los usuarios no reciben lo acordado, como el reciente ejemplo de un cliente que fue cobrado por un mes ya pagado.
Al presentar la reclamación, el cliente se encontró con la exigencia de entregar un estado de cuenta bancario para poder tramitar su queja, tras recibir una explicación vaga sobre el corte de su facturación. Además, al reclamar la falta de canales deportivos incluidos en su plan, le indicaron que debía hacerlo a través del servicio telefónico de atención al cliente, a pesar de estar frente a un representante de la empresa.
Este tipo de prácticas sugiere que las empresas buscan complicar los procesos de reclamación para desincentivar a los clientes, lo que podría ser una estrategia para evitar la competencia. Algunas de estas compañías se oponen a la entrada de nuevos operadores al mercado dominicano, lo que limita la opción de los consumidores.
Otro aspecto criticable es que las empresas, en su intento por captar clientes de la competencia, recurren a tácticas cuestionables, como contactar a usuarios de otras prestadoras para persuadirlos a cambiar de compañía. Esta competencia desleal afecta la confianza de los consumidores en el sector.
Apoyo a la apertura del mercado
Se respalda el esfuerzo del director del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), Guido Gómez Mazara, por promover una mayor apertura en el mercado de telecomunicaciones. Esta iniciativa busca fomentar la competencia y combatir las prácticas que limitan la participación de nuevos operadores.
En definitiva, los clientes no deberían tener que enfrentar una batalla para recibir el servicio por el que están pagando, ni verse obligados a recorrer múltiples pasos para que una empresa escuche y resuelva sus problemas.

