El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, han solicitado una gobernanza eficaz de los entornos digitales para proteger la salud y el bienestar de los niños y jóvenes. Esta petición surge ante la incertidumbre sobre los efectos a largo plazo de la tecnología en esta población.
Ambos líderes enfatizan que un enfoque de precaución no implica rechazar la innovación, sino priorizar el interés superior de la infancia. Además, advierten que ya es tarde para realizar solo ajustes graduales, ya que los beneficios prometidos por las empresas tecnológicas no están garantizados y dependen de factores como el acceso y el diseño de las tecnologías.
Impacto de los entornos digitales
En una editorial conjunta, Tedros y Macron destacan que los entornos digitales no son neutrales y su impacto en la vida y salud de las personas varía según cómo se diseñen y gobiernen las aplicaciones. Aunque reconocen que las herramientas digitales pueden facilitar el aprendizaje y el acceso a servicios, insisten en que estos beneficios no son seguros.
Ambos líderes subrayan que los niños y jóvenes no deben ser considerados como sujetos de experimentación ni como un mercado cautivo. Para lograr una gobernanza adecuada, exigen diseños apropiados para cada edad y garantías más robustas para proteger la salud infantil.
La OMS está acelerando la investigación para entender mejor el impacto de las tecnologías actuales y futuras, con el objetivo de asesorar a los países y promover entornos digitales de salud seguros y equitativos. En cuanto a la inteligencia artificial generativa, consideran que representa un multiplicador de riesgos y oportunidades para el bienestar infantil.
Preocupaciones sobre la exposición digital
Si se utilizan de manera responsable, estas tecnologías pueden apoyar la educación y la salud, pero sus efectos a largo plazo sobre las relaciones y la empatía de los niños son inciertos. La exposición continua a contenidos estereotipados, sexualizados o violentos puede afectar la percepción que los niños tienen de sí mismos y del mundo.
Además, advierten que los algoritmos que filtran información sobre salud buscan captar la atención y no siempre garantizan la precisión, lo que puede llevar a afirmaciones engañosas. La recopilación de datos personales para marketing dirigido plantea preocupaciones sobre la privacidad y el bienestar.
Finalmente, la evidencia disponible sugiere que la exposición digital excesiva está asociada con problemas como ansiedad, depresión y trastornos del sueño, especialmente entre los adolescentes más vulnerables, lo que resalta la urgencia de abordar estos temas.
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