La ucraniana Elina Svitolina se coronó campeona del WTA 1.000 de Roma este sábado, ocho años después de haber ganado su último trofeo en esta categoría. En la final, Svitolina superó a la estadounidense Coco Gauff en un encuentro que describió como una «batalla extremadamente dura», destacando que nunca imaginó regresar a este nivel tras su maternidad y dificultades físicas y mentales.
En rueda de prensa, Svitolina expresó su sorpresa por su retorno exitoso, señalando que al principio solo quería tener la oportunidad de jugar al más alto nivel. «Lo habría firmado sin dudarlo», comentó, añadiendo que su objetivo inicial era volver al top-100, luego al top-30 para ser cabeza de serie en los torneos.
La tenista, originaria de Odesa, explicó que a medida que avanzaba en su regreso, comenzó a creer en su capacidad para alcanzar el top-100, ya que estaba mostrando un gran nivel de juego. «Poco a poco, paso a paso», fue como logró recuperar la confianza en sí misma.
Svitolina también se mostró orgullosa de su esfuerzo y de haber regresado tras una cirugía que tuvo hace dos años, la cual no fue fácil para ella. Reconoció que ha tenido altibajos en su camino, pero se siente satisfecha con su progreso.
Con la vista puesta en Roland Garros, la jugadora advirtió sobre la dificultad de los próximos encuentros, afirmando que no se puede subestimar a ninguna rival. «Tienes que estar lista para los partidos de primera ronda y para las grandes batallas», enfatizó.
Finalmente, Svitolina concluyó que su enfoque será ir partido a partido, esforzándose al máximo para tener una buena oportunidad de competir. Con esta victoria en Roma, suma su quinto trofeo de nivel WTA 1.000, habiendo ganado anteriormente en Dubái, Roma y Toronto en 2017, y nuevamente en Roma en 2018.
En esta edición, Svitolina tuvo un recorrido destacado, derrotando a rivales de alto nivel como la polaca Iga Swiatek en semifinales y a Elena Rybakina de Kazajistán en las rondas anteriores.
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