La Agencia de Salud Pública de Suecia instó el lunes a los padres a guardar sus teléfonos móviles cuando estén con sus hijos, buscando fomentar «hábitos saludables». La autoridad sanitaria enfatizó que los padres deben usar sus dispositivos solo si es necesario o en conjunto con los niños.
Además, la agencia recomendó a los adultos establecer «zonas libres de pantallas» en el hogar, como en los dormitorios o en la mesa del comedor, donde se busca limitar el uso de dispositivos electrónicos. Según estudios citados, el uso excesivo de pantallas por parte de los padres puede afectar negativamente sus interacciones con los hijos, quienes tienden a imitar esos hábitos.
Impacto en la educación
Helena Frielingsdorf, psiquiatra de la agencia, subrayó que «los niños no solo se ven afectados por lo que los adultos dicen, sino también por lo que los adultos hacen». En este contexto, se ha discutido la posibilidad de prohibir los teléfonos móviles en las escuelas de primaria y secundaria para mejorar la concentración de los estudiantes.
El gobierno sueco propuso que los alumnos de hasta 15 o 16 años entreguen sus teléfonos al inicio de la jornada escolar y los recuperen al final. Esta medida busca garantizar un ambiente de aprendizaje más enfocado y menos distraído.
Actualmente, alrededor del 80% de las escuelas de primaria y secundaria en Suecia ya han implementado prohibiciones sobre el uso de teléfonos móviles en el aula, aunque estas decisiones dependen de los directores. Sin embargo, la ministra de Educación, Simona Mohamsson, argumentó que es necesaria una prohibición a nivel nacional para asegurar que todas las escuelas sean zonas libres de móviles.
Mohamsson afirmó que esta prohibición «reducirá las distracciones en el aula» y será «una victoria tanto para la enseñanza como para la salud mental». También destacó que podría ayudar a muchos padres en su esfuerzo por disminuir el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas.

