El sospechoso del atentado en Trappes, que dejó una víctima mortal el pasado viernes, salió del hospital este lunes tras ser evaluado por expertos que concluyeron que no presenta ninguna patología mental que impida su detención. Kévin T., de 39 años, admitió haber cometido los hechos, pero niega que su acción tuviera un móvil racista, según el fiscal antiterrorista Olivier Christen.
Christen explicó que el perfil de las víctimas y ciertas declaraciones del detenido han llevado a considerar circunstancias agravantes en el caso. Durante su arresto, Kévin T. mostró un comportamiento extraño, incluyendo actos autoagresivos y frases incoherentes, lo que motivó su traslado a un hospital para una evaluación psiquiátrica.
El examen determinó que no presenta síntomas de descompensación aguda ni ninguna patología mental que impida su interrogatorio. Según el fiscal, el sospechoso realizó hasta ocho tiroteos en Trappes y La Verrière, localidades cercanas a París, antes de ser arrestado en Coignières.
En total, Kévin T. recorrió doce kilómetros, disparando al menos 128 balas y causando heridas a cinco personas, cuatro de ellas de gravedad. Tres de los heridos siguen hospitalizados, incluyendo a una niña de 11 años que, aunque recibió ocho impactos de bala, ya no está en peligro de muerte.
Además, otras ocho personas fueron blanco de los disparos, pero no resultaron heridas, entre ellas un niño de doce años. El fiscal desmintió informaciones que sugerían que en el vehículo del sospechoso se encontraron folletos del partido ultraderechista Agrupación Nacional.
Por último, los cuatro allegados de Kévin T. que fueron arrestados en días recientes fueron liberados sin cargos el domingo, según informó Christen.

