El mundo del jazz está de luto tras la muerte del legendario saxofonista Sonny Rollins, quien falleció a los 95 años en su residencia de Woodstock, Nueva York, Estados Unidos. La noticia fue confirmada por su publicista, Terri Hinte, aunque no se revelaron las causas del deceso.
Reconocido internacionalmente como el “Coloso del Saxofón”, Rollins fue una de las figuras más influyentes del jazz moderno y una referencia obligada para generaciones de músicos. Su carrera se extendió durante más de sete décadas y alcanzó su mayor esplendor en la década de 1950.
Trayectoria y legado
Durante esos años, compartió escenario y grabaciones con íconos del género como Thelonious Monk, Dizzy Gillespie, Max Roach y Miles Davis, consolidando una trayectoria artística considerada histórica dentro del jazz estadounidense. Sonny Rollins nació el 7 de septiembre de 1930 en Harlem, Nueva York, en el seno de una familia de migrantes provenientes de las Islas Vírgenes.
Aunque comenzó en la música tocando piano, fue el saxofón tenor el instrumento que lo llevó a convertirse en una leyenda. Su estilo musical destacó por un tono potente y un vibrato ligero que cautivó al público y a la crítica especializada. Muchos expertos compararon su fuerza interpretativa con la del mítico Coleman Hawkins, considerado uno de los pioneros del saxofón tenor en el jazz.
Entre sus producciones más emblemáticas figuran discos históricos como Tenor Madness, Work Time y Saxophone Colossus, álbumes que siguen siendo referencia obligatoria para los amantes del género. La influencia de Sonny Rollins trascendió generaciones, y en 2017, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos incorporó varias de sus grabaciones al Registro Nacional de Grabaciones por su importancia cultural, artística e histórica.
Además de sus trabajos como líder musical, Rollins colaboró con artistas de renombre como Don Cherry, Herbie Hancock, Ron Carter y Elvin Jones. También compuso la banda sonora de la película británica Alfie, una obra reconocida por la crítica internacional.
En una entrevista concedida en 2002, el músico resumió su filosofía artística con una frase que hoy cobra especial significado: “Cada vez que tomo el saxo, quiero escuchar algo fresco”. La muerte de Sonny Rollins representa el cierre de una era dorada del jazz.
Su talento, creatividad e innovación marcaron profundamente la evolución del género y dejaron una huella imborrable en la música universal. En el comunicado difundido tras su fallecimiento, su publicista recordó una reflexión del artista pronunciada en 2009: “Creo que cuando la vida de una persona creativa llega a su fin, esta continúa en la siguiente existencia”.
Con su partida, el jazz pierde a uno de sus más grandes exponentes, pero su música seguirá viva en cada nota y en cada generación que descubra el inmenso legado del “Coloso del Saxofón”.

