La reciente resolución del Servicio Nacional de Salud (SNS) que otorga un plazo de 15 días para el retiro de equipos en hospitales públicos ha generado preocupación en el sector salud de la República Dominicana. Los actores del sector cuestionan cómo se garantizará la continuidad de los servicios de laboratorio clínico e imágenes diagnósticas sin un proceso claro de adquisición o sustitución tecnológica. La resolución, identificada como 33/2026, ha dejado inquietos a los suplidores de equipos médicos.
Los profesionales del sector expresan que si se ha decidido un retiro masivo de equipos médicos esenciales en un plazo tan corto, debe existir una planificación previa para sustituir estas plataformas diagnósticas. Sin embargo, hasta ahora no se han observado procesos de licitación pública que respondan a preguntas críticas sobre quién proveerá los nuevos equipos y bajo qué criterios se seleccionarán.
Preocupaciones sobre la transición
Especialistas indican que los procesos de adquisición de equipos médicos complejos suelen tomar entre 45 y 120 días, lo que plantea dudas sobre la viabilidad de la medida. Además, la instalación y calibración de equipos de imágenes diagnósticas puede requerir hasta 15 días adicionales, mientras que las plataformas de laboratorio clínico necesitan al menos una semana para su instalación y validación.
Ante esta situación, surgen preocupaciones legítimas sobre dónde se realizarán los análisis clínicos de miles de pacientes diariamente y cómo se mantendrán los servicios diagnósticos en hospitales regionales. También se cuestiona si ya existe un suplidor definido y cómo se garantizará la igualdad de oportunidades para las empresas del sector.
Los representantes del sector privado de salud argumentan que el modelo de comodato ha permitido al Estado acceder a tecnologías avanzadas sin grandes inversiones iniciales. Por ello, consideran que cualquier transición debe ser gradual y organizada, priorizando la continuidad de los servicios y la seguridad de los pacientes.
La preocupación aumenta, ya que una interrupción en los servicios diagnósticos podría afectar áreas críticas como emergencias y cirugías, así como programas materno-infantiles y vigilancia epidemiológica. Los actores del sector enfatizan que la salud pública requiere planificación y transparencia para evitar un colapso operativo.
El director del SNS, el doctor Julio Landrón, ha indicado que la medida busca erradicar prácticas que han afectado la gestión de los servicios hospitalarios. Además, ha instruido que los hospitales adquieran equipos diagnósticos propios, asegurando su autosostenibilidad y control por parte de las instituciones públicas.
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