El Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS), que cumple 25 años desde su promulgación, necesita una revisión urgente debido a su legislación obsoleta. Aunque ha logrado establecer un régimen universal de asistencia en salud, laboral y pensional, se requieren modificaciones en todos sus aspectos para mejorar su funcionamiento.
Una de las principales preocupaciones es el sistema de capitalización individual, que prevé que las pensiones de los trabajadores que hayan cotizado durante 30 años oscilarán entre un 25 % y un 35 % de su último salario. Por ejemplo, un empleado que se retire con un salario de 50,000 pesos mensuales recibiría una pensión de entre RD$12,500 y RD$17,500, cifra que resulta insuficiente para cubrir gastos esenciales.
Además, las administradoras de riesgos de salud, médicos y centros hospitalarios enfrentan dificultades para financiar los servicios médicos de más de 10 millones de afiliados al Seguro Familiar de Salud. Esta situación genera incertidumbre en el acceso a la atención médica adecuada para la población.
Del total de afiliados, el 65 % corresponde al régimen subsidiado, que cuenta con una cobertura mínima financiada por el Estado a través del Seguro Nacional de Salud (Senasa). Por su parte, el 32 % pertenece al régimen contributivo, que incluye a 3,486,998 empleados formales, mientras que un 18 % se encuentra en el contributivo subsidiado.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sugiere que las pensiones deberían situarse entre un 50 % y un 60 % del último salario devengado. Sin embargo, en el caso dominicano, las pensiones se encuentran entre un 25 % y un 30 %, lo que podría incrementar los niveles de pobreza entre los jubilados.
En resumen, el Sistema de Seguridad Social en la República Dominicana requiere una revisión integral para adaptarse a las necesidades actuales de la población y garantizar una mejor calidad de vida para los futuros pensionados.
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