Los terremotos ocurridos en Venezuela hace más de tres días han dejado casi 1,500 muertos y decenas de miles de desaparecidos, lo que ha desatado la ira de la población por la lenta y escasa respuesta del gobierno. Miles de rescatistas, familiares y voluntarios trabajan día y noche en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros, especialmente en el balneario La Guaira, uno de los más afectados por los sismos de magnitud 7.2 y 7.5.
La esperanza de encontrar personas con vida se ha reducido considerablemente, con más de 90 horas transcurridas desde los terremotos. Un rescatista salvadoreño, que prefirió permanecer en el anonimato, expresó que tras 72 horas es poco probable encontrar sobrevivientes, aunque un niño de 11 años fue rescatado con vida en la noche del sábado.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, informó en redes sociales sobre el rescate del niño y destacó que el sábado se recuperaron 33 personas con vida. Sin embargo, el jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, advirtió que el número de muertos podría aumentar y que hay más de 50,000 desaparecidos.
La Guaira, situada a 40 km de Caracas, presenta un panorama desolador, con edificios colapsados y un ambiente que recuerda a una zona de guerra. La población, cansada de la falta de apoyo gubernamental, ha expresado su frustración. Marlon Ochoa, un sobreviviente, relató su desesperación por la ausencia de ayuda oficial mientras busca a su familia entre los escombros.
Ochoa criticó la inacción de las autoridades, afirmando que la situación es insostenible y que la población está lista para actuar si no reciben la asistencia necesaria. Héctor Aguilera, otro sobreviviente, también lamentó la falta de apoyo para rescatar a sus familiares atrapados.
La ONU estima que los sismos podrían dejar hasta siete millones de damnificados y daños materiales que ascienden a 6,700 millones de dólares, lo que representa el 6% del PIB del país. El aeropuerto internacional de Caracas reabrió parcialmente para recibir vuelos de carga con ayuda humanitaria, incluyendo el apoyo de Estados Unidos, que ha ofrecido 150 millones de dólares y el envío de buques y aviones para ayudar en las labores de rescate.
Rodríguez anunció la militarización de La Guaira para garantizar la seguridad y restringió el acceso a la zona a quienes cuenten con un salvoconducto emitido por el gobierno. Esta medida ha generado descontento entre los rescatistas, quienes deben obtener permisos para llevar a cabo su labor.
La Guaira ya había enfrentado una tragedia similar en 1999, cuando lluvias y deslaves causaron más de 10,000 muertos. La situación actual refleja la profunda crisis económica que afecta a Venezuela y ha llevado a millones de ciudadanos a buscar refugio en otros países.

