El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) cambiará oficialmente su nombre a “Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino” (SOMP), según una decisión respaldada por expertos internacionales y publicada en la revista científica The Lancet. Este cambio es significativo para más de 170 millones de mujeres en todo el mundo que padecen esta condición hormonal.
Los especialistas explican que el término “ovario poliquístico” era científicamente incorrecto y generaba confusión, ya que muchas mujeres diagnosticadas no presentan quistes ováricos patológicos. Además, el antiguo nombre limitaba la enfermedad a un problema ginecológico, ignorando su naturaleza como un trastorno multisistémico que afecta el metabolismo, las hormonas, la salud mental y el sistema cardiovascular.
Impacto del cambio de nombre
El nuevo término SOMP refleja con mayor precisión las alteraciones endocrinas, metabólicas y ováricas asociadas a la condición. Esta enfermedad no solo se relaciona con irregularidades menstruales o infertilidad, sino que también puede provocar resistencia a la insulina, obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, ansiedad, depresión, apnea del sueño, acné, caída del cabello y crecimiento excesivo de vello.
Los expertos consideran que el antiguo nombre invisibilizaba muchas de las consecuencias reales que enfrentan las pacientes. Además, el término SOP contribuyó al estigma social en culturas donde la fertilidad femenina tiene un gran peso. Muchas pacientes se han sentido incómodas con un nombre que centraba la enfermedad en los ovarios y la reproducción, dejando de lado otros síntomas que afectan su calidad de vida.
Un dato alarmante del estudio indica que entre el 70 % y el 80 % de las mujeres con la condición aún no han sido diagnosticadas. La confusión provocada por el nombre anterior ha influido en retrasos diagnósticos y en una atención médica fragmentada.
El cambio de nombre fue el resultado de un proceso internacional que involucró a 56 organizaciones médicas, científicas y de pacientes, así como a más de 14 mil mujeres y profesionales de la salud de diversas regiones del mundo. Actualmente, los especialistas trabajan en una estrategia global para implementar gradualmente el nuevo término en hospitales, sistemas de salud e investigaciones.
Este cambio no solo actualiza el nombre de la enfermedad, sino que también transforma la manera en que se entiende y aborda una condición que ha sido simplificada y mal interpretada durante años.
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