La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que el Gobierno está evaluando la posibilidad de que la selección de Irán establezca su base de concentración en Tijuana durante la Copa Mundial de Fútbol 2026, debido a las restricciones migratorias impuestas por Estados Unidos.
En su conferencia matutina, Sheinbaum informó que la FIFA consultó formalmente si México podría albergar al equipo iraní mientras compite en territorio estadounidense. “Estados Unidos no quiere que la selección iraní se quede a pernoctar en Estados Unidos. Entonces nos preguntaron: ‘¿Pueden pernoctar en México?’ Y dijimos ‘sí, sin problema’”, afirmó la mandataria.
La propuesta implica que la selección iraní permanezca en Tijuana y solo cruce a Estados Unidos para jugar sus partidos de la fase de grupos. Sheinbaum destacó que México no tendría problemas para otorgar visados a los miembros de la delegación iraní, a diferencia de las posibles restricciones en Estados Unidos.
El asunto está siendo revisado por Gabriela Cuevas, representante del Gobierno mexicano para el Mundial 2026, y Josefina Rodríguez, secretaria de Turismo, en coordinación con autoridades de la FIFA. La opción de Tijuana se fortalece tras informes de medios iraníes sobre la posible negativa de visas por parte de Washington a miembros de la delegación vinculados con la Guardia Revolucionaria, considerada terrorista por Estados Unidos.
La selección iraní ya había expresado su interés en utilizar Tijuana como sede alterna para evitar problemas de ingreso a Estados Unidos durante el torneo. Irán, que está en el Grupo G, jugará sus primeros partidos del Mundial contra Nueva Zelanda y Bélgica el 16 y 21 de junio en Los Ángeles, y su tercer partido será contra Egipto en Seattle.
Además de los visados, Irán había condicionado su participación en el Mundial a garantías sobre seguridad, logística y respeto a los símbolos oficiales de la República Islámica. Este caso resalta los desafíos diplomáticos y políticos que enfrenta el Mundial 2026, organizado por México, Estados Unidos y Canadá.
La posibilidad de que una selección clasificada deba hospedarse fuera del país anfitrión principal por motivos geopolíticos añade tensión al evento deportivo más importante del mundo, posicionando a México como un actor clave para facilitar soluciones logísticas y diplomáticas.

