La sedimentación en las presas del país afecta tanto la capacidad de almacenamiento como la calidad del agua, según las autoridades, que señalan la deforestación y actividades irregulares en cuencas altas como las principales causas. El Ministerio de Medio Ambiente, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) y la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (Egehid) advierten que esta situación impacta no solo el suministro de agua potable, sino también la generación de energía en las hidroeléctricas.
Rafael Salazar, administrador de Egehid, explicó que la acumulación de sedimentos se debe a prácticas agrícolas irregulares y construcciones de carreteras que arrastran material hacia los embalses. Además, la cantidad de lluvia en las cuencas altas contribuye a este problema, lo que se traduce en una reducción de la capacidad de almacenamiento de agua.
Los técnicos de Egehid han señalado que la sedimentación no solo disminuye la capacidad de las presas, sino que también deteriora la calidad del agua. Este fenómeno ha sido documentado en el Plan Hidrológico Nacional y el Informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (Global Environment Outlook – GEO), donde se estima que la pérdida de capacidad de almacenamiento oscila entre un 8 % y un 30 % según informes de 2005 y 2016.
Un caso representativo es la presa de Valdesia, que actualmente acumula aproximadamente 55 millones de metros cúbicos de sedimento. Melania Pérez, directora de proyectos de presas de Egehid, destacó que la diferencia entre la toma del acueducto de Santo Domingo y el material acumulado en el embalse es de solo seis metros, lo que afecta los equipos electromecánicos y podría incidir en la generación de energía.
Otros embalses también se ven afectados, como la presa de Sabaneta, con 20 millones de metros cúbicos de sedimento, y Rincón, que tiene 15.1 millones de metros cúbicos. Egehid ha lanzado un proyecto de limpieza en varios embalses, siendo esta la primera iniciativa de este tipo en el país.
Salazar mencionó que históricamente se consideraba más económico construir nuevos embalses que limpiar los existentes. Sin embargo, el costo de la limpieza es elevado; por ejemplo, en Puerto Rico, la limpieza del embalse Carraizo, que implica extraer 2.1 millones de metros cúbicos de sedimento, tiene un costo de 120 millones de dólares.
Para abordar esta problemática, Egehid ha optado por un modelo donde empresas privadas asumen los costos de extracción a cambio del aprovechamiento comercial de los materiales, mientras que Egehid se encarga de la supervisión. El primer proyecto piloto se lleva a cabo en el contraembalse Las Barias, donde se han extraído alrededor de 700,000 metros cúbicos de sedimentos.
Además, se está trabajando en la presa de Valdesia, donde se realizan dragados y pruebas de equipos, garantizando el componente ambiental de la zona. También se lleva a cabo la extracción de sedimentos en la cola del embalse de Valdesia, con un proyecto que contempla la remoción de 507,000 metros cúbicos de material acumulado.
Las autoridades han firmado un acuerdo con la Cooperativa de Muchas Aguas y el Ministerio de Medio Ambiente para avanzar en estos trabajos. Egehid también está implementando procesos de intervención en otros embalses, como Hatillo, priorizando la participación de empresas locales.
Salazar enfatizó que la limpieza de embalses debe ser vista como una política permanente del Estado, ya que cada evento de lluvia vuelve a arrastrar sedimentos hacia las presas. La combinación de limpieza continua, construcción de nuevos embalses y recuperación de cuencas es esencial para mitigar este problema.
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