Santo Domingo está experimentando una transformación notable, que se refleja en sus calles y espacios públicos.
Este cambio no es solo un discurso, sino una realidad palpable.
El Malecón Deportivo se ha convertido en un símbolo de esta evolución, donde antes había abandono, ahora hay familias disfrutando de actividades deportivas y un ambiente seguro.
Los parques rehabilitados y sectores iluminados también contribuyen a esta nueva vida urbana.
El liderazgo de Carolina Mejía ha sido clave en este proceso. No solo se ha enfocado en la gestión diaria, sino que ha proyectado un futuro para la capital, mostrando una visión que la distingue como estadista.
Desafíos y Necesidades
A pesar de los avances, el Distrito Nacional enfrenta retos significativos. Opera bajo las mismas reglas que cualquier otro municipio, lo que limita su capacidad de desarrollo.
La capital concentra el poder político y la dinámica económica del país, lo que significa que cada decisión impacta a nivel nacional.
Sin embargo, carece de un marco legal que reconozca su papel único.
La Ley de Capitalidad es una necesidad urgente. Este marco legal no solo garantizaría financiamiento adecuado, sino que también fortalecería la coordinación entre el gobierno central y la alcaldía.
Un Futuro Sostenible
La transformación que se observa en Santo Domingo no debe ser efímera. Espacios como el Malecón y los parques recuperados deben ser parte de una política permanente.
Las grandes capitales del mundo han avanzado al entender que su complejidad requiere reglas específicas.
Santo Domingo ya ha demostrado que puede cambiar.
Ahora, es fundamental asegurar que este cambio perdure. La Ley de Capitalidad no es solo una opción; es una necesidad imprescindible para el futuro de la ciudad.

