Las elecciones en Perú están nuevamente en un empate técnico entre el izquierdista Roberto Sánchez y la derechista Keiko Fujimori, lo que ha llevado a un escrutinio voto a voto que podría extenderse por días. Este escenario recuerda las elecciones de 2016 y 2021, donde la diferencia se definió por apenas 40,000 votos.
Según proyecciones de la empresa Ipsos, Sánchez obtiene un 50,3 % de los votos, mientras que Fujimori alcanza un 49,7 %. Otra proyección de Datum Internacional muestra a Sánchez con un 50,14 % y a Fujimori con un 49,86 %, lo que indica un resultado muy reñido.
Al conocer estos resultados, Sánchez se dirigió a sus seguidores desde un balcón en la Plaza San Martín de Lima, afirmando que «este es el día de la recuperación de la democracia» y pidiendo respeto por la voluntad del pueblo. Representa al expresidente Pedro Castillo, quien se encuentra encarcelado y a quien promete liberar.
Por su parte, Fujimori expresó su cautela ante los resultados y aceptó el «empate técnico». A diferencia de 2021, cuando denunció un fraude sin pruebas, esta vez se comprometió a aceptar los resultados. «Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda», declaró.
La candidata de Fuerza Popular destacó la importancia del trabajo de sus delegados, que suman 95,000 personas, para contar las actas y respetar la voluntad popular. Con el 62 % del escrutinio oficial, Fujimori lidera con 52,67 % de los votos válidos, mientras que Sánchez tiene 47,32 %.
El sistema de escrutinio en Perú procesa primero los votos de la capital y otras ciudades, donde Fujimori es más fuerte, mientras que los votos rurales, que favorecen a Sánchez, se cuentan al final. Esto podría reducir la brecha entre ambos candidatos a medida que avanza el escrutinio.
Más de 27,3 millones de peruanos estaban convocados a las urnas para elegir al próximo presidente, en un contexto de inestabilidad política que ha visto a ocho presidentes en la última década.

