La segunda vuelta presidencial en Perú se desarrolla con una mínima diferencia entre los candidatos Roberto Sánchez y Keiko Fujimori, con apenas unos miles de votos de separación, según los resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que ya ha contabilizado cerca del 98 % de las actas electorales.
Sánchez, candidato de izquierda por Juntos por el Perú, obtiene el 50,019 % de los votos válidos, mientras que Fujimori, de Fuerza Popular, alcanza el 49,981 %, lo que representa una diferencia de aproximadamente 6,862 votos. Esta contienda se perfila como una de las más ajustadas en la historia reciente del país.
A pesar de que más de 18 millones de votos válidos han sido contabilizados, el resultado sigue siendo incierto debido a la existencia de actas pendientes y observadas, así como aquellas que han sido enviadas a los Jurados Electorales Especiales (JEE) para su revisión. Más de 1,500 actas presentaron observaciones y varias decenas podrían ser sometidas a recuento.
Un factor clave en esta etapa final del escrutinio es el voto de los peruanos en el extranjero. Mientras Sánchez ha consolidado una ventaja en el sur del país, Fujimori ha recuperado terreno gracias al apoyo obtenido fuera de Perú, donde supera a su rival y continúa acortando la diferencia a medida que avanzan los cómputos internacionales.
Fujimori ha reconocido que las actas del extranjero son cruciales para su agrupación, aunque ha indicado que esperará los resultados oficiales antes de hacer una declaración definitiva sobre el desenlace electoral. La candidata destacó la fragmentación del país y la necesidad de construir puentes de unidad.
En medio de esta estrecha disputa, ambos equipos políticos han intensificado la vigilancia sobre el conteo. Sánchez, quien inicialmente había manifestado que respetaría el resultado electoral, ha endurecido su postura al advertir sobre posibles intentos de alterar la voluntad popular, aunque reiteró su compromiso con la institucionalidad democrática.
Organizaciones de observación electoral, como Transparencia, han señalado que no han encontrado evidencias de fraude sistemático o intencional durante el proceso, buscando mitigar las tensiones que han surgido en algunos sectores políticos.
Los resultados reflejan una marcada división geográfica en el voto. Sánchez ha recibido mayor apoyo en varias regiones del sur andino y en zonas rurales, mientras que Fujimori ha dominado en Lima, El Callao y gran parte del voto exterior. Esta distribución pone de manifiesto las diferencias económicas, sociales y políticas que han emergido durante la campaña electoral.
Perú sigue a la espera de conocer quién gobernará el país durante los próximos cinco años, en una elección que podría definirse por uno de los márgenes más estrechos registrados en las últimas décadas.
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