Rusia anunció este lunes el inicio de una campaña de bombardeos sistemáticos contra instalaciones militares y centros de mando en Kiev, como respuesta al ataque reciente contra una residencia estudiantil en la región de Lugansk, territorio ocupado por Moscú.
El Ministerio de Exteriores ruso indicó que las operaciones se centrarán en empresas vinculadas a la industria militar ucraniana, especialmente aquellas relacionadas con la fabricación y lanzamiento de drones, así como en instalaciones donde se toman decisiones estratégicas.
Moscú acusó al Gobierno ucraniano de llevar a cabo ataques deliberados contra civiles y responsabilizó a los países occidentales de apoyar militarmente al presidente Volodímir Zelenski. Según el comunicado oficial, Rusia considera que el suministro de armas por parte de Occidente contribuye a violaciones del derecho internacional y humanitario.
Las autoridades rusas también recomendaron a los ciudadanos extranjeros y al personal diplomático que abandonen Kiev lo antes posible y eviten acercarse a infraestructuras militares y administrativas de la capital ucraniana.
Horas después del anuncio, el Ministerio de Exteriores ruso confirmó una conversación telefónica entre el canciller Serguéi Lavrov y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la que Moscú comunicó sus planes de atacar instalaciones relacionadas con la industria militar ucraniana.
Este anuncio se produce tras una nueva ola de ataques rusos lanzados durante el fin de semana, que incluyeron misiles balísticos, de crucero e hipersónicos, además de cientos de drones. Las autoridades ucranianas reportaron muertos, decenas de heridos y daños en edificios residenciales, escuelas y museos de Kiev.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó los bombardeos y acusó a Vladímir Putin de continuar atacando objetivos civiles en Ucrania.
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