La República Dominicana, bajo la administración de Luis Abinader, enfrenta la posibilidad de verse envuelta en conflictos de política internacional debido a su alineación con Estados Unidos. La política exterior dominicana está supeditada a la de Washington, lo que implica que sus decisiones se ajustan a los intereses del expresidente Donald Trump.
En la semana pasada, el país destacó por poner nuevamente aeropuertos nacionales a disposición de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Además, se informó sobre un acuerdo migratorio con Estados Unidos que permitirá la repatriación de ciudadanos de terceros países.
La noticia del acuerdo sorprendió a la opinión pública nacional, que se mostró desconcertada ante la decisión de recibir deportados desde Estados Unidos. La cancillería anunció que estos repatriados llegarán al país mediante un memorándum de entendimiento que no ha sido sometido al Congreso Nacional.
Según el canciller dominicano, el gobierno aceptará mensualmente a unos 30 deportados de terceros países. La gestión de estos asuntos de política exterior, en relación con los intereses de Estados Unidos, ha sido calificada como vergonzosa por diversos sectores.
Las autoridades dominicanas aún no han aclarado cómo se determinará la conducta de los repatriados enviados por Estados Unidos. Durante los dos gobiernos de Abinader, la política exterior del país ha estado marcada por la incertidumbre.
Con el argumento de combatir el narcotráfico, la República Dominicana ha puesto a disposición de Estados Unidos dos aeropuertos, coincidiendo con momentos críticos en la región, como la invasión de Venezuela. Actualmente, se repite esta situación al proporcionar los aeropuertos en un contexto donde Trump menciona la posibilidad de una ocupación militar en Cuba.
Bajo la gestión de Abinader, la política exterior dominicana parece responder a los intereses de Trump y a la doctrina Monroe. Esto ha llevado a que muchos dominicanos se sientan menospreciados en su identidad nacional.
En el ámbito internacional, la República Dominicana es percibida como un país sin una política propia. Se espera que en el futuro no surjan más memorándums de entendimiento que solo sean conocidos por el presidente Abinader y Trump.
Te puede interesar...
