La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advierte que la República Dominicana es el cuarto país de América Latina con mayor dependencia de acreedores externos para financiar su déficit público, lo que representa riesgos financieros significativos. El 74 % de los prestamistas del país son externos, mientras que el 26 % son internos, superado solo por Nicaragua, Paraguay y Panamá en este aspecto.
A pesar de esta posición, la República Dominicana ocupa el segundo lugar en la región en cuanto a la proporción de su deuda pública contratada en moneda extranjera, con un 67 %, solo detrás de Paraguay, que tiene un 82 %. Esto expone al país a la volatilidad de las tasas de cambio, lo que puede afectar el costo del endeudamiento.
Riesgos asociados a la deuda externa
El informe «Panorama fiscal de América Latina y el Caribe» destaca que una parte significativa de la deuda pública en la región está denominada en dólares y otras monedas de referencia, lo que incrementa la vulnerabilidad ante cambios en los tipos de cambio. La Cepal señala que los países con altos niveles de deuda externa enfrentan riesgos adicionales que pueden impactar el costo del endeudamiento y aumentar la exposición a la volatilidad de los flujos de capital extranjero.
Factores externos como las altas tasas de interés y las calificaciones crediticias también influyen en la gestión de la deuda pública. Estos elementos pueden complicar no solo los pagos de intereses sobre la deuda existente, especialmente en moneda extranjera, sino también el costo de emitir nueva deuda o refinanciar la existente en condiciones menos favorables.
El análisis de la Cepal indica que el aumento de la deuda pública afecta la sostenibilidad de las finanzas estatales a mediano plazo, ya que incrementa los pagos de intereses, lo que impacta negativamente los balances fiscales y limita los recursos disponibles para gastos prioritarios.
La deuda pública bruta del Gobierno central dominicano cerró en un 47.8 % en 2025, con un aumento de 1.7 puntos porcentuales respecto al año anterior, aunque se mantiene por debajo del promedio regional de 52.3 %. Estos niveles elevados de deuda pública son considerados una fuente de vulnerabilidad para los países de la región.
Establecer una trayectoria a la baja que estabilice estos niveles de deuda es un desafío que se relaciona con otros objetivos macroeconómicos en la región.
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