La reanudación de los vuelos comerciales entre la República Dominicana y Haití, que comenzó el sábado, representa un avance en las relaciones entre ambos países, aunque su impacto será limitado, ya que las operaciones solo se realizarán desde el Aeropuerto Internacional de Cabo Haitiano. A pesar de esta reactivación, las aerolíneas dominicanas aún no han programado vuelos hacia Haití, según confirmó una fuente de organismos de seguridad haitianos.
Las aerolíneas que ofrecían el servicio, como Sunrise Airways y Air Century, operaban desde el aeropuerto Joaquín Balaguer, al norte de Santo Domingo, hacia el Toussaint Louverture en Puerto Príncipe, el cual permanece cerrado al tráfico internacional por razones de inseguridad. Las compañías internacionales no han regresado a este aeropuerto, que se encuentra en la capital haitiana.
El aeropuerto de Cabo Haitiano ha logrado mantenerse libre de la violencia generada por las bandas armadas que han desestabilizado Puerto Príncipe y otras áreas del país. Esta terminal es considerada más segura que el Toussaint Louverture, que, aunque oficialmente abierto, opera de manera intermitente.
Para llegar a Cabo Haitiano, muchas personas de escasos recursos se ven obligadas a arriesgar su vida en autobuses que transitan por carreteras controladas por bandas que extorsionan a los conductores. Aquellos con mayores recursos optan por vuelos privados en avión o helicóptero, cuyo costo es inaccesible para la mayoría de la población.
La reanudación de los vuelos fue anunciada el 17 de abril durante una reunión entre el canciller dominicano, Roberto Álvarez, y su homóloga haitiana, Raina Forbin, en el Parque Industrial Codevi, en la frontera norte. Sin embargo, la Oficina de la Federación de Aviación estadounidense (FAA) ha extendido su prohibición de vuelos al aeropuerto Toussaint Louverture hasta el 3 de septiembre de 2026, citando riesgos de seguridad aérea debido a la inestabilidad persistente.
En redes sociales y a través de canciones generadas por inteligencia artificial, los haitianos han expresado su deseo de que se reabra el aeropuerto Toussaint Louverture y las carreteras nacionales controladas por grupos armados. Para muchos, el cierre de esta infraestructura simboliza el aislamiento internacional de Haití, que considera al aeropuerto como su principal puerta de entrada al mundo.
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