La República Dominicana ocupa el primer lugar a nivel mundial en muertes por siniestros viales, con una tasa que oscila entre 64.6 y 67.23 muertes por cada 100,000 habitantes. Este alarmante dato supera a países como Zimbabue, Venezuela, Tailandia y Filipinas, lo que genera preocupación en la población. La situación se agrava por la falta de atención y acción ante este grave problema que afecta a las calles y carreteras del país.
Con una superficie de apenas 48,000 km², la República Dominicana se enfrenta a un panorama desolador en cuanto a la seguridad vial. A pesar de los intentos de implementar medidas para reducir la mortalidad en las vías, muchas de estas iniciativas son boicoteadas y criticadas, lo que dificulta la búsqueda de soluciones efectivas.
Un aspecto preocupante es la resistencia de algunos sectores a aceptar regulaciones como el decreto 6-19, que establece criterios para la obtención de licencias de conducir. Este decreto busca garantizar que los conductores, independientemente de su edad, cuenten con las habilidades necesarias para manejar de manera segura.
Además, se ha identificado que los motociclistas son responsables del 70% de los siniestros viales en el país, y representan entre el 52% y el 70% de las muertes en las carreteras. La falta de cumplimiento de las normas de tránsito y el uso inadecuado de cascos son factores que contribuyen a esta alarmante estadística.
La situación se complica aún más por la falta de conciencia sobre la importancia de la seguridad vial. La preservación de la vida de los dominicanos debe ser una prioridad, y es fundamental que se tomen medidas concretas para proteger a todos los usuarios de las vías.
En este contexto, es esencial que se fomente una cultura de respeto a las normas de tránsito y se implemente un control más riguroso sobre el uso de equipos de protección, especialmente para los motociclistas. La vida de cada dominicano no tiene precio, y es necesario actuar para evitar más tragedias en las carreteras del país.
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