En República Dominicana, se reabre el debate sobre la necesidad de una reforma fiscal para aumentar la recaudación de impuestos, en un contexto donde el Presupuesto General del Estado para 2026 supera los RD$1.84 billones. Esta cifra refleja un crecimiento significativo de las finanzas públicas en las últimas tres décadas, aunque el aumento de ingresos no ha sido suficiente para eliminar los déficits fiscales, que para 2026 se proyectan en más de RD$280 mil millones.
La economía dominicana ha cambiado considerablemente en los últimos treinta años, con el turismo y las zonas francas como motores clave. A pesar de este crecimiento, las demandas de la población por mejores servicios en educación, salud y seguridad han aumentado, lo que ha generado una presión adicional sobre el presupuesto nacional.
A pesar de las mayores recaudaciones, los recursos siguen siendo insuficientes para cubrir todas las necesidades del Estado. La discusión sobre una reforma fiscal se complica por la percepción de que aumentar impuestos podría perjudicar la competitividad del país y la inversión privada.
Perspectivas sobre la reforma fiscal
Economistas argumentan que el crecimiento económico puede ser una vía más efectiva para incrementar las recaudaciones que simplemente aumentar la carga tributaria. En 2024, la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) recaudó más de RD$846 mil millones, un aumento del 75% en comparación con 2019, sin que se implementara una reforma fiscal estructural.
Otro aspecto crítico del debate es la calidad del gasto público. Muchos ciudadanos exigen una gestión más eficiente y transparente de los recursos antes de aceptar mayores sacrificios tributarios. La confianza en las instituciones fiscales se fortalece cuando los contribuyentes ven que sus impuestos se traducen en servicios públicos de calidad.
La discusión no debería ser una elección entre recaudar más o crecer más, sino encontrar un equilibrio entre ambos objetivos. La República Dominicana necesita fortalecer sus finanzas públicas y, al mismo tiempo, mantener las condiciones que han permitido atraer inversiones y generar empleo.
Una reforma fiscal efectiva podría ampliar la base de contribuyentes, combatir la evasión fiscal y garantizar una administración más eficiente de los recursos públicos. El desafío para el futuro será asegurar que cada peso administrado por el Estado contribuya a mejorar la calidad de vida de los dominicanos.

