Darling Enmanuel Mercado Reyes es uno de los ciudadanos dominicanos que ha perdido la vida a manos de un policía, cuya misión es proteger y garantizar la seguridad de la población. En lo que va de año, 147 personas han fallecido en acciones policiales, lo que representa 22 muertes más que en el mismo período del año anterior. Esta situación resalta la necesidad de una reforma policial en la República Dominicana, que, aunque enfrenta desafíos, es considerada esencial para construir una institución más profesional y respetuosa de los derechos humanos.
La reforma policial se enfrenta a dos grandes retos: transformar la organización policial y cambiar la cultura dentro de la institución. Mientras se han logrado avances significativos en la modernización de normas y procesos, el cambio en la conducta de los más de 40 mil agentes que interactúan diariamente con la ciudadanía sigue siendo un desafío mayor.
Este proceso no es sencillo y requiere tiempo, perseverancia y un compromiso político constante. Reformar la policía implica transformar a las personas, enseñando nuevos métodos de actuación y fomentando el autocontrol, la paciencia y el respeto por los derechos humanos.
Experiencias en América Latina
En América Latina, hay ejemplos de reformas policiales que han tenido diversos resultados. Colombia, tras enfrentar años de violencia relacionada con el narcotráfico, modernizó su policía mediante tecnología, formación universitaria para oficiales y sistemas de evaluación del desempeño. Sin embargo, las protestas sociales en 2021 llevaron a nuevas reformas.
Uruguay y Costa Rica también son citados como modelos a seguir, destacando el enfoque de Costa Rica en la prevención del delito y la cercanía con las comunidades. Sin embargo, ninguna reforma en la región ha sido perfecta, enfrentando críticas y retrocesos.
Los especialistas coinciden en que el éxito de una reforma no se basa únicamente en adquirir nuevos equipos, sino en una rigurosa selección del personal, capacitación continua, ascensos por méritos, salarios dignos y mecanismos efectivos de rendición de cuentas.
La República Dominicana ha comenzado a avanzar en este camino, con mejoras en formación, tecnología y condiciones laborales. No obstante, estos pasos son aún insuficientes para considerar que el proceso ha concluido, ya que una reforma seria no se consolida en un corto periodo.
La verdadera prueba será mantener estos esfuerzos más allá de los cambios de gobierno y establecer una política de Estado. El éxito de la reforma policial se medirá no solo por la reducción de delitos, sino por la confianza que inspire en la ciudadanía. El día en que un padre sienta tranquilidad al ver a un policía acercarse a su hijo, podremos afirmar que la reforma ha dejado de ser un decreto para convertirse en una realidad tangible.
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