El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, rechazó este jueves las restricciones internacionales de viaje a la República Democrática del Congo (RDC) debido al brote de ébola y pidió un alto el fuego inmediato en las zonas de conflicto del este del país para facilitar la asistencia humanitaria y contener la propagación de la enfermedad.
Durante su visita oficial a Kinshasa para respaldar la respuesta sanitaria, Ramaphosa defendió la soberanía sanitaria del continente africano y criticó las medidas de aislamiento impuestas a las naciones afectadas, argumentando que perjudican la cooperación internacional y la movilidad de los ciudadanos.
El mandatario sudafricano destacó que las prohibiciones de viaje no son una solución efectiva ante la crisis sanitaria y resaltó el compromiso financiero de los países africanos, que aportaron más de 100 millones de dólares en la última cumbre mundial de donantes para enfrentar la emergencia.
Estrategia para combatir el ébola
Ramaphosa presentó una estrategia centrada en tres prioridades para combatir el brote de ébola en la región. La primera es acelerar el desembolso de los recursos prometidos por la comunidad internacional y garantizar la disponibilidad de tratamientos, vacunas y otras contramedidas médicas.
Como segundo eje, propuso fortalecer la capacidad de fabricación local de vacunas en África para disminuir la dependencia del exterior y mejorar la respuesta ante futuras epidemias. Finalmente, insistió en la necesidad de un alto el fuego en el este de la RDC, considerando que la paz es esencial para proteger al personal sanitario y asegurar el acceso a la ayuda humanitaria.
El este de la RDC ha estado inmerso en un conflicto armado desde la década de 1990, con la participación de diversos grupos rebeldes, incluido el Movimiento 23 de Marzo (M23), señalado por las autoridades congoleñas de recibir apoyo de Ruanda. La violencia persistente, a pesar de la misión de paz de las Naciones Unidas (MONUSCO), complica el control del virus y la atención médica a la población.
Datos alarmantes sobre el brote
El presidente de la RDC, Félix Tshisekedi, calificó a Sudáfrica como un socio estratégico y enfatizó que la lucha contra la cepa Bundibugyo del ébola, que afecta simultáneamente a su país y a Uganda, requiere una respuesta regional coordinada. Ambos líderes coincidieron en la necesidad de cooperación sanitaria transfronteriza.
Las cifras divulgadas por Jean Kaseya, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC), indican que el brote actual se expande más rápidamente que el registrado al inicio de la epidemia de África Occidental entre 2014 y 2016. En diez semanas se han confirmado más casos y más de cuatro veces las muertes de aquella crisis.
Hasta el momento, el virus ha causado 438 fallecimientos, mientras que cerca de 200 personas se han recuperado. Kaseya también mencionó que el plan internacional de respuesta requiere alrededor de 2.000 millones de dólares, de los cuales 892 millones se destinarán a operaciones humanitarias para enfrentar simultáneamente brotes de cólera y sarampión.
Sin embargo, solo se han recaudado 600 millones de dólares, lo que limita la capacidad de respuesta ante la emergencia. Cerca del 50% de esos recursos provienen de países africanos, incluyendo a la RDC con 10 millones de dólares y Sudáfrica con 13,85 millones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el virus comenzó a circular en la provincia de Ituri aproximadamente dos meses antes de que se declarara oficialmente el brote, lo que ha llevado a que esta emergencia se considere la tercera peor epidemia de ébola en la historia, manteniendo en alerta a las autoridades sanitarias internacionales por el riesgo de expansión regional.

