El educador y líder social Rafael Amador Figaris afirmó que el combate a la delincuencia en República Dominicana requiere un esfuerzo conjunto entre las autoridades y la sociedad, centrado en la educación, la prevención y el acompañamiento comunitario. Figaris subrayó que «con plomo no se va a acabar con la delincuencia», indicando que la solución debe ir más allá de los enfrentamientos policiales.
Durante una entrevista en el programa “En el Foco” de El Nuevo Diario TV, el líder social destacó que el enfoque tradicional ha sido el uso de la fuerza, sin atender a los jóvenes que, sin estudios ni trabajo, se convierten en blanco fácil para quienes los reclutan para delinquir. Resaltó que muchos jóvenes son atraídos por quienes muestran dinero y un estilo de vida atractivo, lo que les hace ver la delincuencia como una opción rápida para obtener recursos.
Figaris comentó que los jóvenes observan el esfuerzo diario de trabajar, lo que no les resulta atractivo en comparación con la vida que exhiben algunos delincuentes. En este sentido, enfatizó la necesidad de que los jóvenes tengan referentes positivos, como deportistas y figuras inspiradoras, que los motiven a desarrollar sus capacidades y a construir un futuro alejado de la criminalidad.
El educador insistió en que la prevención debe comenzar antes de que los jóvenes se involucren en actividades delictivas, y destacó el papel crucial que deben desempeñar las familias y las comunidades en este proceso. Según Figaris, es fundamental que estas instancias se involucren activamente para guiar y apoyar a los jóvenes.
Asimismo, reconoció la importancia de las iniciativas gubernamentales que buscan ofrecer oportunidades de formación y capacitación, mencionando el programa 14-24 como una alternativa valiosa para los jóvenes interesados en cursos técnicos. Este tipo de programas son esenciales para brindar opciones a los jóvenes y alejarlos de la delincuencia.
Finalmente, Figaris concluyó que el país debe fortalecer las oportunidades educativas y laborales, así como el desarrollo personal, para evitar que la falta de alternativas convierta a los jóvenes en víctimas del reclutamiento delictivo.

