Una encuesta encargada por No Kid Hungry New York reveló que muchos neoyorquinos, incluidos más de 800 mil quisqueyanos, enfrentan el dilema de elegir entre comprar alimentos nutritivos o pagar el alquiler y otras necesidades básicas. Este problema ha aumentado en el último año debido a la crisis de asequibilidad en la ciudad.
El estudio mostró que el 67 % de los residentes y el 74 % de las familias con hijos han tenido que tomar esta difícil decisión. Además, el 74 % de los neoyorquinos indicó que su situación financiera se ha visto perjudicada por el alto costo de los alimentos.
En total, el 52 % de los encuestados en la Gran Manzana ha acumulado deudas adicionales en los últimos 12 meses debido al aumento de precios. La encuesta también destacó que el incremento de costos ha impactado la salud de los residentes de diversas maneras.
El 54 % de los participantes mencionó que su salud física se ha visto afectada, mientras que el 60 % reportó un impacto en su salud mental. Además, el 53 % indicó que sus relaciones sociales han sufrido, y un alarmante 78 % señaló que su salud financiera se ha deteriorado.
Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 14 millones de niños en el país padecen hambre. La organización No Kid Hungry advirtió que los recientes recortes federales a los programas SNAP y Medicaid, incluidos en el proyecto de ley One Big Beautiful Bill (HR 1), amenazan la seguridad alimentaria en EE. UU.
Un 77 % de los neoyorquinos se opone a estos recortes en la asistencia alimentaria, que incluye programas como SNAP, WIC y Summer EBT. En el año fiscal 2025, aproximadamente 2,96 millones de personas en el estado de Nueva York recibieron beneficios del SNAP, de las cuales cerca de 1,8 millones residen en la ciudad, representando alrededor del 21 % de la población neoyorquina.

