El propuesto puerto seco en Dajabón se perfila como una oportunidad histórica para la transformación económica y social de la región, según empresarios, profesionales y líderes comunitarios. Este proyecto no solo busca mejorar la infraestructura, sino también generar empleos y reorganizar el territorio.
Los actores locales coinciden en que el enfoque debe estar en asegurar un desarrollo planificado e inclusivo, en lugar de frenar la iniciativa. El empresario Kilderes Taveras enfatizó que el alcance del puerto seco trasciende el comercio tradicional, abriendo puertas a la logística moderna, zonas francas y desarrollo industrial.
Impacto en la comunidad
Taveras destacó que Dajabón podría convertirse en la capital de la frontera, recordando que muchos ciudadanos han emigrado en busca de oportunidades laborales. Esta situación ha llevado a jóvenes y profesionales a aceptar empleos de baja calificación, algo que podría cambiar con nuevas inversiones.
Pascal Núñez también se pronunció sobre el tema, señalando que el comercio fronterizo actual no refleja la diversidad social y profesional de la provincia. Resaltó que hay una cantidad significativa de egresados universitarios en áreas como contabilidad y logística sin oportunidades laborales.
El puerto seco, según Núñez, podría crear un ecosistema económico más amplio que incluya a estos profesionales. Sin embargo, reconoció que la falta de información oficial ha generado incertidumbre en algunos sectores, instando a las autoridades a comunicar de manera más clara.
Desafíos y oportunidades
El periodista Eugenio Gonel Franco defendió que cualquier inversión lícita para el desarrollo debe ser apoyada, aunque subrayó la necesidad de transparencia e inclusión por parte del Gobierno. También cuestionó las resistencias de algunos sectores que históricamente no han promovido una participación equitativa de los productores locales.
A pesar de las preocupaciones expresadas por comerciantes organizados, liderados por Fredd Morillo, estos han reconocido que no se oponen al progreso, sino que buscan ser integrados en la nueva dinámica económica. El debate ha revelado limitaciones del modelo actual, como el tránsito desordenado y la saturación del mercado.
Los sectores que apoyan el proyecto coinciden en que Dajabón necesita avanzar hacia una economía más organizada y sostenible. El desafío no es solo entre progreso y resistencia, sino en cómo construir un futuro con reglas claras y una estrategia inclusiva que beneficie a toda la población.
El puerto seco se presenta, por tanto, como una oportunidad para redefinir el destino económico de Dajabón, más allá de ser una simple obra de infraestructura.
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