En Francia, el psicólogo clínico dominicano José Manuel Morel trabaja en un EHPAD, una residencia geriátrica especializada, donde acompaña a personas mayores en situación de dependencia. Su experiencia le ha llevado a reflexionar sobre cómo República Dominicana se prepara para atender a una población que envejece y que necesitará más servicios de cuidado en el futuro.
Morel destaca la labor de las congregaciones religiosas en el cuidado de los ancianos, quienes han sostenido centros y respondido a necesidades gracias a su vocación y donaciones. Sin embargo, señala que muchos de estos centros dependen en gran medida de esos aportes y que la solidaridad debe ser respaldada por políticas públicas que garanticen recursos estables y condiciones adecuadas de atención.
Propuestas para mejorar la atención a mayores
El psicólogo propone que el trabajo de las congregaciones no se vea como una oposición a la responsabilidad del Estado, sino que se fortalezca mediante leyes y presupuestos públicos. Sugiere la creación de fondos públicos destinados a centros que atienden a personas mayores, cubriendo necesidades esenciales como alimentación, higiene y atención psicológica.
Morel también aboga por una planificación territorial que determine cuántos centros son necesarios en cada área, considerando la población envejeciente y la capacidad de atención requerida. Esto permitiría avanzar hacia una red organizada de servicios que responda a las necesidades reales de cada zona.
Además, sugiere fortalecer la formación de los profesionales y facilitar el acceso a recursos públicos. Considera que los expertos dominicanos con experiencia internacional pueden aportar conocimientos valiosos en áreas como la psicología clínica y el acompañamiento especializado.
Datos sobre el envejecimiento en RD
Las cifras sobre el envejecimiento en República Dominicana son preocupantes. Según el Censo Nacional de Población y Vivienda 2022, hay 1,424,735 personas de 60 años o más, lo que representa el 13.2 % de la población. Se estima que esta proporción podría alcanzar el 17 % en los próximos 25 años.
Morel enfatiza que estas estadísticas deben llevar a los legisladores a considerar el envejecimiento como una prioridad nacional, anticipando la necesidad de leyes y planificación territorial que aseguren la atención adecuada a esta población. La discusión debe centrarse en cómo se quiere vivir en la vejez y qué sociedad se desea construir para los mayores de hoy y del futuro.

