En el contexto actual, la psicóloga del Centro Vida y Familia analiza el nuevo significado de ser hombre en 2026, destacando que la masculinidad ya no se define por la ausencia de emociones, sino por la capacidad de reconocerlas y gestionarlas. Este cambio responde a una educación emocional limitada que ha dejado secuelas en las generaciones pasadas, donde frases como “los hombres no lloran” han prevalecido.
La especialista señala que, aunque la figura materna sigue siendo fundamental en el desarrollo emocional de los niños, es crucial entender que tanto hombres como mujeres aportan elementos complementarios en el crecimiento de un apego seguro. No se trata de determinar quién es más importante, sino de reconocer la necesidad de ambos en el proceso de crianza.
Asimismo, enfatiza que el rol del hombre en la actualidad no debería centrarse en demostrar autosuficiencia o competir con las mujeres, sino en construir vínculos más conscientes y ejercer una paternidad presente. La vulnerabilidad, según la psicóloga, debe ser vista como una fortaleza y no como una debilidad.
La terapeuta también menciona que en su práctica observa a hombres que luchan con la idea de cambiar, planteando que la verdadera pregunta es qué deben soltar para poder conectar de manera auténtica. Este proceso de transformación es vital para el crecimiento conjunto de hombres y mujeres, alejándose de la competencia y enfocándose en el apoyo mutuo.
Finalmente, la psicóloga invita a reflexionar sobre el proceso de cambio en los hombres, sugiriendo que es esencial para el desarrollo de relaciones más saludables y equilibradas en la sociedad actual. La evolución de la masculinidad es un tema que continuará siendo relevante en los años venideros.

