Dirigentes de fuerzas progresistas en la República Dominicana están diseñando una estrategia electoral para participar en las elecciones de 2028, considerando las condiciones actuales que permiten ejercer derechos democráticos. En este contexto, el ambiente político es favorable para que estas organizaciones presenten propuestas que aborden los problemas sociales y políticos del país.
Las condiciones objetivas en el país sugieren que es posible llevar a cabo una campaña electoral centrada en la crítica al sistema actual, el cual se percibe como en decadencia. Esto se debe a que, en la actualidad, no existe una represión estatal que impida la difusión de mensajes renovadores hacia la población.
Los luchadores sociales, con experiencia en el ámbito político, tienen la oportunidad de acercarse a la ciudadanía y comunicarles de manera clara las causas de sus dificultades. Esta interacción puede ser clave para dar a conocer las soluciones que el movimiento democrático propone.
Ante la falta de propuestas innovadoras por parte de la clase dominante, una candidatura progresista podría resultar atractiva para los votantes. Históricamente, la minoría ha gobernado sin resolver problemas fundamentales como la alimentación, la salud, la educación y la vivienda digna.
Se plantea que solo un gobierno democrático, formado por personas comprometidas con el bienestar social, puede conducir al país hacia el progreso. Los partidos tradicionales, que representan intereses de grupos poderosos, están en decadencia y no pueden competir con una unión de organizaciones progresistas.
El futuro del país depende de que quienes luchan por el bienestar de la población asuman roles protagónicos en el ámbito electoral. La participación en estas contiendas es vista como un medio necesario para avanzar hacia la liberación de los oprimidos.

