El Partido Revolucionario Moderno (PRM) enfrenta una profunda división interna en Hato Mayor, donde la lucha por la Alcaldía ha intensificado las tensiones entre sus miembros. Más de cinco aspirantes buscan alzarse con el control del gobierno municipal, reflejando un descontento generalizado entre las bases del partido, que sienten que sus necesidades han sido ignoradas.
La contienda por la Alcaldía se ha convertido en un campo de batalla donde figuras como Humberto Reyes (Tito Castillo), esposo de la gobernadora provincial, y Pedro Julio Ventura, director del Centro Diagnóstico, buscan posicionarse. También está la concejal Senia Salas, quien intenta construir su propio perfil, y Alberto Reyes (Nuna), presidente del Sindicato de Camioneros, que aporta el apoyo de un sector tradicionalmente activo.
En medio de esta lucha se encuentra el actual alcalde, Amado de la Cruz, quien busca la reelección a pesar de las críticas por su incapacidad para resolver el problema de la basura en la ciudad. La situación plantea un desafío considerable: ¿cómo convencer a los votantes de que merece cuatro años más cuando la gestión de los desechos sigue siendo un tema candente?
Muchos de los aspirantes no parecen motivados por un verdadero deseo de servicio, sino por el interés de obtener respaldo económico y apoyo de altos funcionarios. Esta dinámica convierte la precampaña en un intercambio de favores, lo que complica aún más la cohesión del partido.
Competencia legislativa intensa
La situación no es menos complicada a nivel legislativo, donde dos figuras buscan desplazar al actual senador, Cristóbal Castillo, quien mantiene su posición gracias a su apoyo en las bases. La diputada Carmen Ligia Barceló y el director de Presupuesto, José Rijo Presbot, son los principales contendientes en esta feroz competencia.
Esta lucha ha llevado a los dirigentes zonales a buscar alianzas estratégicas, intentando aferrarse a aquellos que parecen tener más posibilidades de éxito. La fragmentación del partido genera un clima de incertidumbre y desconfianza entre los miembros.
Consecuencias de la división interna
La división dentro del PRM se manifiesta en el comportamiento de la dirigencia media y baja, que ha comenzado a actuar de manera oportunista. Muchos han convertido la lealtad en un bien negociable, prometiendo apoyo a un candidato por la mañana y cambiando de bando por la tarde si surge una mejor oferta.
Esta dinámica de canibalismo político no solo debilita al PRM de cara a las próximas elecciones, sino que también envía un mensaje negativo a la sociedad de Hato Mayor. La cúpula local parece más interesada en disputas internas que en atender las demandas de la comunidad.
Si la dirección nacional del PRM no actúa rápidamente para sanar estas fracturas, la división podría tener consecuencias graves en las elecciones de 2028, poniendo en riesgo su permanencia en el poder.

