De cara a las elecciones presidenciales de mayo de 2028, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) enfrenta importantes desafíos. Aunque continúa encabezando las preferencias electorales en diversas encuestas, su popularidad ha descendido respecto a los niveles alcanzados en 2024.
La valoración del presidente Luis Abinader se mantiene, según algunas mediciones, por encima de la de su propia organización política. Este escenario plantea dos responsabilidades para el mandatario: mantener la cohesión interna ante las aspiraciones presidenciales, donde destacan David Collado y Carolina Mejía, y garantizar un proceso de selección transparente y equitativo, especialmente si no se alcanza un consenso.
Desafíos en la continuidad gubernamental
El mayor desafío del PRM trasciende la escogencia de una candidatura: lograr un tercer período gubernamental consecutivo mediante el voto popular. Esta hazaña no fue conseguida por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), organización de cuyas filas surgió el PRM. Alcanzar esa meta representaría un acontecimiento histórico para ambas organizaciones y exigiría recuperar la conexión con las principales preocupaciones de los ciudadanos.
Entre estas preocupaciones figuran el alto costo de la vida, las dificultades del sistema eléctrico, la falta de circulante en algunos sectores económicos y la delincuencia. En materia de seguridad, será importante que la gestión del recién designado director de la Policía Nacional, mayor general Rafael Rodríguez García, se traduzca en mayor tranquilidad para la población.
Asimismo, la lucha contra la corrupción debe mantenerse. Aunque no siempre figure entre las principales preocupaciones ciudadanas, los esfuerzos gubernamentales por fortalecer la transparencia y la institucionalidad deben profundizarse y producir resultados verificables.
El PRM tiene ante sí una oportunidad histórica, pero su continuidad dependerá de la cohesión interna, la escogencia de un liderazgo representativo y, sobre todo, de su capacidad para responder a las necesidades de la población. No bastará con encabezar encuestas ni exhibir resultados de gestión.
Será necesario escuchar, corregir y ofrecer soluciones concretas, porque la última palabra la tendrán los ciudadanos en las urnas. El gran desafío del PRM no es, solamente, ganar las elecciones del 2028, sino demostrar que existen razones suficientes para que los dominicanos vuelvan a confiarle la conducción del país.

