Las recientes declaraciones del dirigente histórico y primer secretario general del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Jesús Vásquez Martínez (Chu), sobre la trayectoria partidaria del ministro de Turismo, David Collado, han desatado un intenso debate que trasciende las aspiraciones presidenciales hacia el 2028. La discusión plantea una pregunta crucial: ¿quiénes fueron los verdaderos fundadores del PRM y quiénes se unieron posteriormente? Chu Vásquez ha cuestionado la trayectoria de Collado dentro del PRM, señalando que no ha ocupado roles de dirección ni organización partidaria, lo que ha generado reacciones diversas dentro del partido.
Este debate refleja una contradicción histórica en la política dominicana: quienes construyen proyectos de poder no siempre reciben el reconocimiento que merecen. La diferencia entre haber sido perredeísta y haber trabajado en la creación del PRM es significativa. La historia tiene memoria y no debe ser manipulada por intereses personales.
Fundación del PRM
El 9 de septiembre de 2014 es una fecha clave en la historia del PRM, cuando la Junta Central Electoral aprobó el cambio de nombre de la Alianza Social Dominicana al Partido Revolucionario Moderno. Esta organización no surgió del poder, sino de una crisis política y decisiones difíciles de líderes como Hipólito Mejía y Luis Abinader, junto a figuras históricas del PRD. Es fundamental recordar a los dirigentes de base que trabajaron sin reconocimiento ni recursos, sacrificando mucho para construir el partido.
La pregunta que surge es: ¿dónde estaban algunos de los que hoy buscan liderar el PRM cuando había que levantarlo desde sus cimientos? No se trata de desestimar la trayectoria de David Collado, quien ha sido diputado y alcalde, y actualmente ocupa el Ministerio de Turismo. Sin embargo, es importante establecer que ser fundador y haber contribuido al crecimiento del partido no es lo mismo que haber ocupado un cargo después de su creación.
Reconocimiento y méritos
Antes de otorgar reconocimientos, es esencial revisar las trayectorias y testimonios de quienes realmente estuvieron presentes en la fundación del PRM. Ser fundador no garantiza automáticamente la candidatura presidencial. Un partido democrático debe evaluar trayectorias y liderazgo sin olvidar los sacrificios de quienes construyeron la organización.
La historia del PRM no comenzó el 16 de agosto de 2020, cuando asumió el poder, sino mucho antes, en medio de incertidumbres y luchas políticas. La lealtad partidaria debe medirse no solo en tiempos de poder, sino también en momentos de adversidad. Los fundadores merecen respeto, pero los nuevos integrantes también tienen derecho a forjar su propia historia.
El PRM enfrenta el reto de manejar sus diferencias internas sin ignorar sus raíces. La discusión sobre la candidatura presidencial de 2028 no debe convertirse en un enfrentamiento entre viejos y nuevos dirigentes. Un partido que olvida a sus fundadores arriesga su identidad y cohesión.
En conclusión, aunque el PRM puede ofrecer espacio para todos, no todos estuvieron presentes en la construcción de la organización. La aspiración puede ser universal, pero el mérito de haber fundado y edificado un partido no se otorga por conveniencia. Esta es la realidad que algunos no quieren aceptar en el PRM.

