La presa de Hatillo ha mostrado una mejoría en la calidad de sus aguas, pasando de un color verdoso a un tono más natural, gracias a las lluvias que han caído desde abril. Las autoridades y los residentes locales atribuyen este cambio a la dilución de las algas, que habían proliferado debido a la concentración de nutrientes, especialmente fósforo y nitrógeno, provenientes de la actividad agrícola.
Juan Fulvio Ureña, asesor medioambiental del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), explicó que el cambio en el embalse representa el cierre de un ciclo. Las lluvias recientes han permitido la entrada de agua fresca, lo que ha contribuido a la disminución de las algas en la presa.
Medidas de prevención y vigilancia
Ureña indicó que no se realizaron acciones directas para eliminar las algas, ya que una intervención agresiva podría haber tenido efectos negativos en el ecosistema de la presa. Desde el inicio del fenómeno, la recomendación fue esperar a que este completara su ciclo, mientras se implementaban medidas administrativas para proteger a la población.
Entre las acciones mencionadas, destacó la vigilancia para asegurar que el agua liberada no representara riesgos sanitarios y la verificación del tratamiento adecuado del agua utilizada por las comunidades cercanas.
A pesar de la mejoría, el asesor del Indrhi aclaró que las algas siguen presentes, aunque en menor concentración debido a la reducción de nutrientes disponibles. La proliferación de algas en Hatillo ha ocurrido en ocasiones anteriores, pero no con la misma magnitud ni duración que el fenómeno reciente.
Factores que contribuyeron al fenómeno
Ureña explicó que las lluvias torrenciales del año pasado en Tireo, provincia La Vega, pudieron haber contribuido a la situación actual. Estas lluvias arrastraron nutrientes acumulados en el suelo hacia la cuenca, afectando la calidad del agua que llegó a la presa de Río Blanco.
Un análisis realizado por técnicos del Ministerio de Medio Ambiente y el Indrhi identificó que la principal carga de fósforo y nitrógeno provenía de la presa de Río Blanco, donde se detectaron concentraciones hasta 20 veces superiores a las de otros ríos. Posteriormente, la falta de lluvias en áreas menos intervenidas limitó el ingreso de agua de mejor calidad a Hatillo.
Ureña advirtió que el fenómeno de proliferación de algas podría repetirse en el futuro, aunque posiblemente con menor intensidad, dependiendo de las condiciones climáticas y ambientales. Se estima que podría ocurrir nuevamente en un plazo de 10 a 20 años si se presentan circunstancias similares.
Las autoridades están trabajando en iniciativas para reducir la contaminación por nutrientes en la cuenca alta del río Yuna, buscando equilibrar la actividad agrícola con la preservación del medio ambiente. Entre las medidas en planificación se incluyen programas de apoyo para agricultores de Tireo, centrados en tecnologías sostenibles y soluciones basadas en la naturaleza.

