La ONG Plan International alertó sobre la necesidad de proteger a la niñez y adolescencia en Venezuela tras los sismos del 24 de junio, que dejaron al menos 1,943 muertos y miles de damnificados. De los 1.8 millones de personas que requieren asistencia humanitaria, aproximadamente 680,000 son niños y niñas, según cifras de Unicef.
Las familias que perdieron sus hogares se han trasladado a albergues temporales, donde los menores enfrentan riesgos específicos, especialmente las niñas, ante la falta de servicios sanitarios separados. Geraldine Gómez, consultora de Plan International en Venezuela, explicó que en estos espacios hay una mezcla de hombres, mujeres y niños, lo que aumenta la vulnerabilidad a la violencia y el abuso sexual.
Gómez compartió el testimonio de dos mujeres de una misma familia que se turnan para cuidar a sus hijos en un albergue, donde una de ellas teme que su hija sea llevada mientras duerme. Esta situación resalta la urgencia de implementar medidas de protección para la niñez desde el inicio de la respuesta humanitaria.
Plan International enfatizó que es crucial establecer espacios seguros, apoyo psicosocial, prevención de la violencia de género y continuidad educativa para los menores afectados. Carmen Elena Alemán, directora regional de la ONG, advirtió que si no se prioriza la protección de la niñez, las consecuencias pueden ser devastadoras a corto y largo plazo.
Hasta la fecha, la organización ha distribuido kits de higiene y artículos esenciales en dos estados de Venezuela, además de ofrecer apoyo psicosocial y crear espacios seguros en escuelas y comunidades. También se están preparando actividades de educación en emergencias y atención primaria de salud para ayudar a la población afectada.
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